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La casa de las chapuzas

Se acabó el trabajo

Se acabó el trabajo

Sí, se acabó el trabajo. Duró solo 15 días, y aunque se hablaba de la posibilidad de renovación de otros 15, no nos hacíamos ilusiones.

Era algo que ya debía haber asumido. De hecho, ya empezaba a cansarme un poco, pero cuando supe que unos se quedaban, y otros nos íbamos no.

Quieras o no, cuando ocurren situaciones así, en tu interior te preguntas ¿Qué he hecho mal? ¿Porqué no me han renovado? Lo que pasa, es que renovaron a los más conocidos, y echaron a los nuevos. Entre ellos yo. Es entonces cuando te dices:

“Si hay trabajo ¿Porqué no nos renuevan a todos?”

Si mis cálculos no fallan, debíamos ser aproximadamente, unos 40 trabajadores, o tal vez 30. De esos, pienso que hemos ido a la calle, la mitad aproximadamente.

¿Cómo se puede ser tan mezquino de negarle otros 15 días de trabajo a 15 ó 20 trabajadores?

No es la primera vez que pasa algo así. En el verano del 2.001, nos llamaron a trabajar. Pero solo por 4 meses y medio, aproximadamente. Recuerdo, que el día de las votaciones sindicales, nos llamaron de UGT, para que les votáramos. Nos dieron un discurso alentador, y se llevaron a un histórico con ellos. Nos animaban a ser más conscientes de nuestra grandeza.

Cuando uno de nosotros, mostró cierto miedo ante la idea de perder el trabajo, si protestábamos ante cualquier abuso, el “histórico” saltó indignado.

“¡Por favor, no se ahogue usted en un vaso de agua! Yo me he quedado encerrado con varios compañeros, a los que querían despedir injustamente, y me quisieron denunciar por complicidad!”.

Por ello, cuando faltaba poco para que se nos acabara el contrato, recurrimos a los de UGT, para que nos ayudaran. Y ¡Oh, sorpresa! No parecían muy entusiasmados con la idea.

Nos reunieron, y nos lo dijeron claro: No había planes de renovarnos el contrato. Uno de nosotros, sugirió que escribiéramos una carta a la alcaldesa Teófila Martínez, pidiéndole que nos renovara, aunque fuera un par de meses más, hasta completar los 6 meses, y así poder cobrar el paro. El de UGT estuvo de acuerdo....y no le dio muchas más vueltas.

El último día, mientras celebrábamos la despedida, vinieron los tres que fueron a entregarle la carta a la alcaldesa. Venían triunfales, como si hubieran conseguido algo grande.

“La alcaldesa, ha dicho que está muy interesada en nuestro asunto”. Exclamaron.

Yo no quise ser derrotista, pero eso me sonaba a medias palabras. A mí que me gusta leer libros de historia, no dejaron de recordarme a las palabras del rey Carlos V, cuando uno de sus generales, le dijo que sus hombres, habían derrotado a los piratas norteafricanos.

La respuesta del rey fue:

“Os nombro a todos caballeros”.

O dicho de otra manera: “Como no tengo dinero para pagaros, os pago con honores”. Porque el nombrar caballero a una persona, era darle el privilegio de poder montar a caballo (pagado de su propio bolsillo, por supuesto).

La alcaldesa, hizo ni más ni menos que lo mismo.

Así que ya lo sabéis; cuando un pez gordo os hable con medias palabras, no os hagáis ilusiones, y tratad de arrancarle un compromiso concreto a un día concreto.

En cuanto a mí, mi preocupación más inmediata, es comprarme un móvil. Aborrezco los móviles, pero qué le voy a hacer. El día que me llamaron a trabajar, yo no estaba en mi casa. Salí a la biblioteca, para leer y no agobiarme. Menos mal que por alguna extraña razón, sentí ganas de volver. Eso no debe repetirse otra vez.

Ganas de pelea ("poesía")

Ganas de pelea ("poesía")

Ganas de pelea, hoy tuve yo
ganar o perder, lo mismo me dió
ni pido, ni tendré compasión.
El tiempo, sin piedad pasó
nadie conmigo pelear, osó
mi enfado se marchó.
Aburrido, me encuentro yo.
Perdido y solo en mi habitación
Mi única compañía, es el ordenador.
Y es que yo, aborrezco la televisión.
Pronto cenaré, y dormiré como un lirón.
Me levantaré, y a trabajar iré yo.
El jefe me mandará trabajo sin compasión.
¿Ganas de pelea tenía yo?
¡Pués sin duda, ésta es la ocasión!

(Qué raro, que me haya dado por escribir una poesía ¿Será la influencia del trabajo?)

Pompas de jabón (ARTICULO)

Pompas de jabón (ARTICULO)

Hoy al ver a mi sobrino haciendo pompas de jabón, me acordé de cuando yo era pequeño y también las hacía. En aquellos lejanos días, tan llenos de recuerdos, me pasaba tardes enteras haciendo pompas. Era el aeromodelismo de los que no teníamos aviones de madera para volar. Yo vivía en un tercer y último piso. Subido en un banco, y en la ventana de la cocina, me ponía a soplar y soplar para hacer esas burbujas de jabón que tanto me gustaban. Recuerdo que a veces salían muy mal, y se desintegraban a los pocos segundos de salir. Nunca supe si era por la cantidad de agua y jabón o por mi forma de soplar. Y no las lanzaba al azar. Siempre me esforzaba en que la pompa llegara lo más lejos posible. A veces el viento se la llevaba a mi azotea, o sea encima de mí. Entonces yo era felíz. Mi pompa había cumplido con su objetivo. Otras veces, la llevaba durante un rato lejos de mi vista, y también me gustaba. Eso era para mí como un imaginario barco que llevaba a sus pasajeros a un felíz destino. También recuerdo que en los tubos de bolígrafo que usaba para soplar, a veces metía en la punta un delgado tubo de esas cañas con las que se beben los zumos. Entonces, salían las pompas de dos en dos, y pegadas unas a otras. Eran las que más me gustaban, y si llegaban enteras a mi azotea mejor que mejor. Lo malo es que eran las que más me explotaban, y era muy frecuente acabar con mal sabor de boca y el pecho mojado de tanto arrimarme a la ventana. Qué duda cabe de que a un niño siempre se le derrama el jabonoso líquido que es nave y combustible a la vez de esas naves flotadoras, y a veces multicolor. Esas eran para mí las más resistentes y mejores, y su variado colorido me recordaban al planeta Júpiter. No pocas veces, se me caía el preciado líquido hacedor de naves abajo en la ropa tendida de los vecinos. Sin embargo no le daba importancia. Al cabo de un rato se secaba y no lo notaban, además el jabón no ensucia, sino limpia. El vaso nunca se me cayó. Había numerosas macetas delante de mí, y ponía mi vaso entre ellas, que tampoco besaron el suelo por culpa de algún descuido mío, ya que delante tenían una lámina de hierro para aguantarlas.

Ahora llevo cerca de cinco años viviendo en otra casa. El paisaje que se ve es de lo más extenso, pero la azotea está 4 pisos más arriba. Llego al balcón sin ninguna dificultad, pero no puedo poner el vaso en la ventana. Se me caería al mínimo movimiento, y más abajo no hay ropa tendida, hay un bar en el que la gente se sienta fuera aprovechando el buen tiempo. Y como caiga un poco jabón en la comida, me voy a enterar. Además ¿Y si me viene alguno quejándose qué le digo? Le diré que esa pompa era mi imaginaria nave que partía hacia un mundo felíz que ha sufrido un accidente en la superficie de su plato. Lo malo es que el poco imaginativo parroquiano del bar, me ponga el plato de sombrero, como muestra de su poco aprecio por la navegación imaginativo-espacial. Y a todo ello añadirá:

"¿No es usted demasiado viejo para hacer pompas de jabón?".

Yo y el duende (ARTICULO)

Yo y el duende (ARTICULO)

Yo y el duende

Si alguno de los que me leéis, pensáis que ese relato es sobre esos seres fantasmagóricos que se dice, habitan en algunas casas, molestando a sus moradores, se equivoca. El relato puede decirse que empieza allá por 1.975, año en el que estaban muy de moda los cómics de los héroes marvel. Eran en blanco y negro, pero no nos importaba en absoluto.

En el interior de unos dulces, de la marca “Cropan” (no se si aún existe), venían de regalo las estampitas de los más conocidos héroes y villanos de la factoría marvel. Yo tenía algunos, no todos, y el que no lo tenía, lo conocía de habérselo visto a algún amigo. Bueno, todos, menos uno: El duende verde.

Qué poco sabía yo de la historia sobre ese personaje. Más bien era nula. En el album hacía una muy breve descrición, en el que decía que utilizaba un artefacto para volar. Yo daba por hecho que usaba ese gorrito de bufón, sobradamente conocido en los cuentos de hadas y duendes.

Mi heroe favorito era y es Spíderman. El duende verde era su enemigo. O mejor dicho, su más tenaz enemigo, pero no adelantemos acontecimientos. Yo eso no lo sabía. Mi primo L.J. Se burlaba de mis preferencias.

¿Cómo puede gustarte ese debilucho de Spíderman? El mejor es el capitán Marvel.

Pero ya podía decir lo que quisiera que no me convencía. Peor aún. Sabiendo mi ignorancia, se atrevió a decir que un día de viento, vió volar muchas estampitas de los héroes marvel ¡Y todas eran del duende verde! Por supuesto que si lo hubiera sabido me habría cogido alguna.

Así era él, bromista de nacimiento. Pregúntale por tal película. El la ha visto. Y tenía tanto ingenio que si se equivocaba, te hacía un lío de que si dije digo y no Diego, y al final parecía que el equivocado eras tú.

Pasaba el tiempo, y del duende nada. Un amigo de confianza, me dijo que a él no le llamaba mucho la atención, pero se había fijado que tenía un triángulo. Esa información la veía un poco rara ¿Qué era ese triángulo? ¿Tal vez alguna insignia en la ropa? Como es natural, me gustaba pintar, y no me privaba de pintar a los super héroes, con un arte más o menos dudoso. Pinté a Spiderman con nariz de mortadelo, y al duende, bueno, mi versión del duende llevaba el típico traje de bufón con flecos alrededor del cuello, y unos dientes de castor. No le faltaba un cohete volador que accionaba con los pies, al igual que los pedales de una bicicleta. Un día, a principio de 1.976 fui al cine, a ver la recién estrenada película “tiburón”. Pasé miedo, pero me gustó. Sin embargo me preocupaba el verano ¿Qué pasaría cuando me fuera a bañar en la playa? Seguramente miraría debajo de mí para que no me comiera un tiburón.

Tales especulaciones fueron totalmente inútiles. Un día me mojé al salir a dar una vuelta. Pensé que no tenía importancia y seguí. Me puse hecho una sopa. Poco tiempo después, el profesor de gimnasia nos hizo hacer ejercicio en el patio, pese a que llovía un poco. Sea por mi imprudencia, o por la de él, lo cierto es que en Semana Santa estuve muy malo. Pero me curé, o eso creía, porque una semana después, aproximadamente, salí de clase muy mal. Había cogido una “pleuresía” creo que se llamaba, o sea una especie de pulmonía sin llegar a serlo. El tratamiento como no; a base de inyecciones. Los primeros meses 3 diarias. Ya me sabía de memoria que la que ponía estreptomicina no dolía, pero la kefol sí.

Un día vino mi padre me trajo un tebeo de Spíderman. Eran 2 aventuras. La primera era luchando contra “Misterio”. Un siniestro individuo con escafandra de astronauta. Y cuando pasé la página para ver la segunda aventura....¡Ahí estaba él! Sí, lo habéis adivinado ¡El duende verde! Todo majestuoso y lleno de gloria montado en un cohete, tirándole bombas a Spíderman. Claro que me extrañó un poco. El álbum ponía que llevaba un artefacto volador acoplado a los pies ¿Y el triángulo del que me habló Juan Manuel? A lo mejor era su gorrito.

Una semana después, Juan Manuel en persona me sacó de dudas, traía otro tebeo de Spíderman, peleando contra.....¿Quién va a ser? El duende verde, pero atención. En esta ocasión llevaba otro modelo de artefacto volador. Tenía forma de murciélago. El triángulo era su cabeza. También traía una estampita. Ya lo habréis adivinado, sí señor. Era esa que tanto se me resisitía. A un compañero de clase le había tocado, y no dudó en dársela para que me la trajera.

Yo fui mejorando, pero andar se me hacía pesado. Parecía que tenía una armadura puesta. El médico había dicho “reposo absoluto”. Durante esa enfermedad, aprendí muchas cosas. Entre ellas, echaba de menos el colegio. Me preguntaba a mí mismo si me había vuelto loco. Pero era la realidad. Cualquier cosa era preferible a quedarse solo. También aprendí un poco de costura. Bueno, eso es un decir. Mi madre me dio un trozo de tela de una falda escocesa, y con ella le hice a mis Geyper man, un traje de Spíderman, al más puro estilo compadre, y con la capucha desflecada.

¿Y el duende? Ese sería otra figura de Drácula, más pequeña, a la que le hice un peto rojo, y le recorté un triángulo azul en memoria del duende imaginado por mí, basándome en la descripción de mi amigo. No era de esperar que yo supiera mucho de costura y por supuesto hacer un traje parecido al duende de los cómics.

Tampoco me faltaban deberes. Mi padre iba todos los días a recoger la tarea al colegio, y en casa la hacía. También tuve la “suerte” de que mis primas, que vivían dos pisos más abajo, subieran por las tardes a ayudarme. Recuerdo que me pasé bastante tiempo aprendiéndome los hechos de los conquistadores españoles, también leí por primera vez mi primer libro completo; “la isla misteriosa” de Julio Verne. Todo esto que cuento ocurrió entre finales de abril y septiembre de 1.976. En junio cumplí mis 13 años, y me permitieron ir al cine, a ver una película muy tonta, titulada creo “falsa alarma”. Pero que me gustó. Yo lo que quería era estar en la calle.

También al principio tuve un momento dramático. Mi enfermedad coincidió con la operación de un pié de mi abuelo. Se la ocultaron para que no se disgustara más, pero no se lo pudieron ocultar por mucho tiempo. Un domingo, mientras mi madre fue a verlo, noté que me costaba respirar. Temiéndome lo peor, le dije a mi padre que llamara a mi madre.

Esta acudió de inmediato, pese a la distancia. Tal fue su rapidez que me sorprendí y me recuperé. Había venido en taxi. El taxista le dijo que en casos como el mío convendría tener una bombona de oxígeno por si me fallaba la respiración. Así fue. En los astilleros le dejaron una. Y me salvó de algún que otro disgusto los primeros días. A pesar de todo, permaneció conmigo hasta que me curé. Curiosamente, la bombona me recordaba al primer artefacto volador del duende verde. El fue mi inspiración y el que hizo leve mi enfermedad. Tampoco me olvido de mi abuela que se quedaba conmigo, ahí sentada enfrente mía, prácticamente en silencio todo el día. Eso sí que era paciencia.

Bien, ese es mi relato. La historia del duende verde no. Pese a los años, de vez en cuando busco en el Google cosas relacionadas con él o con los héroes marvel. Como ya dije, esta no es una historia de fantasmas ni nada parecido. Daos cuenta, si el título es yo y el duende, es porque yo soy el que busca al duende. si se titulara el duende y yo, pués mal asunto, significaría que es el duende el que me busca a mí.

El duende y yo es el título de otro relato,

La web y su autor

La web y su autor

En ésta web voy a escribir mis relatos y todo aquello que sea de mi interés. Cada cierto tiempo iré actualizando y renovando.

Es más que probable que la mayoría de mis relatos puedan parecer, y de hecho son largos. Para bien o para mal, mi inspiración, o viene toda junta o no me viene. En éstos momentos, tengo dos webs, ésta, y otra aquí mi otra web Un día de éstos, abriré otra para contener mis relatos de ficción "Las aventuras de Star Gordo".

Que os divirtáis ;)



***Cambio de fondo***


A los que habéis venido otras veces, os sorprenderá el cambio de imagen de la web. Finalmente decidí quitar aquella foto estilo mátrix. A los que me conozcan, les resultará divertido verme así, pero los que no, igual se sienten incómodos. Una cosa es cierta: Habéis venido a visitar mi web, no a verme mi cara. Así que dicho y hecho, fuera foto. La anterior foto. No apta para cardíacos :-)


****Contador de visitas****

No le hagáis ni caso al contador de visitas. Simplemente lo he puesto para reflejar de alguna manera la gente que entra en mi web. Así que si veis, por ejemplo 1.000 visitas, descontadle aproximadamente 350, ya que soy muy inquieto, y no paro de entrar y salir para poner algún relato, o para poner una coma que se me ha olvidado, o borrar un error que acabo de ver. :-)

PC: El principio

PC: El principio

El ordenador PC: Principio

A principio de los 80, salió un ordenador muy prometedor; el Spectrum 16 k, del cual saldría modelos más avanzados de, 48, y 128 k. De él, hablaré más detenidamente, un día de éstos. A mediados de los 80, resisitía bravamente, la competencia de rivales como el Amstrad, Commodore, o Msx.

A finales de los 80, el PC, empezaba a reclamar terreno, y ya se perfilaba como el sucesor del Spectrum, y sus competidores. La revista, Micro hobby, se quejaba del poco interés, que poníamos los usuarios del Spectrum, por pedir más calidad en los juegos y programas. Parecía, como si todos aceptáramos con resignación, la venida del sucesor. De hecho, la revista Micro manía, cada vez publica menos artículos del Spectrum, y más del Pc.

Enero de 1.992. La revista Micro Hobby, publica su último número, y se despide con tristeza, tras 217 números, desde Noviembre de 1.984. El motivo no son las ventas, que dice ser alto, sino la cada vez más menguante, fabricación de juegos para el Spectrum. Es el certificado de defunción, de dicho ordenador. Para más información sobre el Spectrum, y Micro Hobby, mirad aquí: Micro Hobby
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Creo recordar, que me cogió desprevenido. La llegada de juegos de distinto estilo, como el “Hero quest”, o “Space crusade”, me hicieron pensar, que aún duraría algo más. De mientras, resistiría como pudiera, con las viejas glorias, y lo mejorcito.

Sin embargo, mi cuñado, al poco tiempo, le regaló a mi hermana, un PC, 386, con diez juegos de regalo, ya instalados.

Eso me quitó el sueño. No me atrevía ni a tocarlo. Un día, lo hice, y me llevé un susto. Nada más empezar, me preguntó, qué tipo de pantalla tenía ¿Vga, Cga, o Tandy?

A mí, eso me sonaba a chino. El Spectrum no era tan delicado. Así que pulsé al azar (creo que Tandy), y ¡Oh! Me salieron unos colores muy extraños en pantalla. Ya pensé que me lo había cargado. Por suerte, no fue así, pero el susto fue suficiente, como para no osar tocarlo otra vez, pero sí, para desear uno para mí. Por otro lado, mi ya obsoleto Spectrum + 2, con cassete incorporado, empezaba a emitir sonidos extraños, lo cual me hizo temer una avería. Al parecer, era un engranaje roto, que no afectaba su funcionamiento, pero siempre me temí lo peor.

De alguna manera, tuve la intuición, de que algún día, tendría un PC, y por ello compré algunos juegos, y disquetes, para probarlos el día que tal cosa ocurriera. No se me pasó por la cabeza usar el de mi hermana, por miedo a averiarlo. Además, es muy incómodo acostumbrarte a usar una cosa que no es tuya, y que tarde o temprano, te pedirán. Aún recuerdo, mis precauciones, cuando una de las veces, dejé los disquetes, encima de mi cama, con la manta eléctrica encendida. Llegué a creer, que se borrarían.

Por fin, llegó el día esperado. Era en enero de 1.994. Mi padre, también deseaba un PC. Justo después de reyes, un amigo que acababa de abrir una tienda de informática, le dio una lista de precios. Nos pusimos a comparar, y escogimos un 386, de 40 mhz, de Jump, que nos pareció, lo mejor de lo mejor. Comparado con el Spectrum, era una maravilla. Y al poco, lo compramos.

Entonces, hicimos un descubrimiento: Era mejor que el Spectrum, pero no utilizaba el mismo tipo de software. Además, traía poca memoria “ram”, algo a lo que no le dimos importancia. Como quiera, que por reyes, me habían dado un dinero, que aún no me había gastado, ya supe en qué emplearlo; en comprar memoria “ram.”

Cuando se supo, que teníamos un PC; Miguel, un amigo de mi padre, que ya nos había ayudado, anteriormente, con el Spectrum, nos echó un cable. También vino Paco, un chaval, que era hijo de una compañera de colegio de mi madre, a ayudarnos, Parecía que se habían puesto de acuerdo. Cuando no venía uno, venía el otro. Y eso que no se conocían.

Recuerdo que Miguel, venía más a menudo. De hecho, estaba muy preocupado por culpa de la empresa en la que trabajaba. Se esperaba una regularización de empleo, y nuestro PC, le ayudaba a no quedarse en su casa, pensando, y discutiendo.

Al pobre Paco, lo acribillé de preguntas, que respondió, tranquilamente. Cuando le pregunté, si le resultaba pesado, me contestó:

-“No tiene importancia. La informática, es así. Yo le dí la lata a un compañero, y tú me la das a mí. Es muy normal”. Paco, era una gran persona. Lástima, que en eso de “dar la lata”, no todos piensen como él.

El ordenador, no tardó en dar problemas. Se apagaba solo, y en aquellos días, Jump no tenía servicio técnico en Cádiz, y había que llevar el PC a Jerez. Por fin, se descubrió, que la culpable, era la placa madre, que tuvieron que cambiar.

Con el tiempo, empecé a darme cuenta, de la voracidad del PC. Cada poco, había que ponerle más memoria “ram”, así como lector de cd’s, o cualquier otra cosa. El Spectrum, no pedía tanto.

Dadas las circunstancias, empecé a ahorrar, para aumentar los mhz, y comprarle la tarjeta de sonido. Entonces, mi padre, fue a Jerez, y vió un pentium 133, de rebaja. Así que puso lo que me faltaba, y lo compró. Ahora teníamos un pentium, y un 386. Antes, cogía el PC, el primero que llegara. Ahora, teníamos un PC, cada uno. Mi padre se quedó, con el 386, y yo con el otro. Eso fue en enero de 1.997, justo tres años después de comprar el 386.

Una cosa que siempre me llamó la atención; el Micro Manía, y otras revistas, solían traer programas y utilidades, para que los tecleáramos, y de camino tuviéramos soltura. Sin embargo, pocas veces he visto cosas así para el PC. Me pregunto porqué será, siendo como es, mejor que el Spectrum.

En cuanto a Miguel, pudo regularizar su situación, pero tuvo que irse a otra ciudad, para seguir trabajando. Me alegré por él, pero estaba seguro de que lo iba a echar de menos, como así fue. Y es que llevaba en Cádiz, no menos de 10 años.

FIN

ESCRIBIR CON MAYUSCULAS

ESCRIBIR CON MAYUSCULAS

ESCRIBIR CON MAYÚSCULAS

ME PREGUNTO ¿QUIEN TUVO LA IDEA DE DECIR QUE ESCRIBIR CON MAYÚSCULAS EN INTERNET ERA EL EQUIVALENTE A ESTAR DE MAL HUMOR? SINCERAMENTE, ME PARECE UNA ESTUPIDEZ. VAMOS, QUE SI UNA PERSONA ESTA ENFADADA, NO DEJA DE NOTARSE POR EL CONTENIDO DE LO ESCRITO. ADEMÁS, PARA ESO ESTAN LOS EMOTICONES. Y A UNAS MALAS, BASTA CON PONER ALGO COMO ESTO :-( O ESTO OTRO :( Y ES QUE LAS MAYÚSCULAS ABREVIAN MUCHO. NO EXISTE JERARQUIA ENTRE LAS LETRAS. NINGUNA ES MAS QUE LA OTRA. ES UNA ESPECIE DE IGUALDAD, QUE DEBERIA SER APLICABLE A TODO EN ESTA VIDA. AL PRINCIPIO, PENSE QUE LO DE LAS MAYÚSCULAS ERA DEBIDO A ALGUN FALLO DE PROGRAMACIÓN QUE SE PRODUCIA AL ESCRIBIR CON ESE TIPO DE ESCRITURA, PERO CUANDO SUPE QUE ERA UNA MERA NORMA DE ETIQUETA, MAS O MENOS OBLIGATORIA, ME ECHE A REIR, POR NO LLORAR.

POR ELLO, NO OS EXTRAÑE SI ALGUNA VEZ, ME VEIS ESCRIBIENDO ASI EN ALGUNO DE VUESTROS INTERESANTES BLOGS. SI A ALGUIEN NO LE GUSTA, POR EL MOTIVO QUE SEA, QUE NO DUDE EN DECÍRMELO, Y YO LO RESPETARE.

EN FIN, QUE ME PARECE ABSURDO. EL DIOS INTERNET TIENE DETALLES ABSURDOS, Y ESTE ES UNO DE ELLOS. DISTINTO ES RESPETAR LAS PREFERENCIAS DE UNA PERSONA A LA QUE NO LE GUSTE ESO, PERO GENERALIZAR ¡NO! A MI NO ME VA. ESO ES NI MAS NI MENOS, QUE TIRANIZAR LA INFORMATICA. PUESTOS A IMPONER TONTERÍAS, AUN NO ME EXPLICO PORQUE MOTIVO NO NOS HACEN PONERNOS FIRMES JUNTO AL PC, MIENTRAS SE CARGA EL WINDOWS ¡ES LO UNICO QUE NOS FALTABA! :)

POR CIERTO....UN ERROR MAYÚSCULO COMETERIA YO, SI NO LES PRESENTARA MI LIBRO. NO SE ASUSTEN. NO ESTA SOMETIDO A LA TIRANIA GRAMATICAL DE INTERNET. Guiño

La tapia

La tapia

La tapia

Con cierta frecuencia, paso cerca de allí. Ha cambiado mucho. No he sabido si el nombre de “La tapia”, se debía a esa pequeña tapia, que separaba ese tranquilo patinillo, de la vía del tren, y que saltábamos con facilidad, o a la gran pared, sobre la que nos dejábamos caer, y que de vez en cuando “decorábamos”, de manera poco artísticamente. Allí, hablábamos de nuestras cosas, y nos tomábamos unas cervecitas. Algunos, fumaban porros.

Eran entonces, a finales de los años 70, y principios de los 80. Nos hacíamos llamar “La Panda”. Unas veces, éramos unos, otras, otros, pero esa tapia, era nuestro punto de reunión. Está situada, en la Avenida de la Segunda Aguada. Actualmente, ya no está esa tapia que la separaba de la vía del tren. Las obras del soterramiento, derribaron la pequeño tapia. La pared, en la que como trogloditas de entre 15 y 20 años, decorábamos groseramente, ahora está pintada, y sus dos accesos, cerrados. Ni siquiera, podemos entrar a recordar los viejos tiempos, salvo asomándonos desde fuera. Esas medidas, debieron tomarla antes, o nunca. Pero no, cuando el tiempo pasa, y las personas, tenemos necesidad de mirar de vez en cuando, hacia atrás.

Como es natural, siempre hay un patoso, o más de uno en las pandillas, y eso provocaba la salida definitiva, o temporal de alguno de sus miembros. Ya sea, porque el patoso, lo es en demasía, o porque los demás, no te apoyan. Eso no evitaba, que aunque los perdiera de vista, no dejara de considerar la tapia, como algo mío.

Hace algo más de una semana, me encontré con uno del grupo. Le dio alegría verme. Estuvimos hablando de los viejos tiempos. Le pregunté por su primo, que también fue de “La Panda”.

-Supongo, que tu primo, le sonará a chino la palabra “Pachuli” (así era como lo llamábamos, por su afición a echarse ese tipo de perfume).
-¡Huy que va! A el le gusta mucho recordar los viejos tiempos. Sobre todo desde que se separó de su mujer.

Me quedé de piedra. Su esposa, era una de las chavalas, que paraban con nosotros. Y quién lo diría; después de tanto tiempo, se han separado.

-¡Pués sí que es una pena!
-Sí, pero se ha buscado otra. A mí me falta un cuarto de hora para separarme también. Exclamó.

Me puse a pensar, y los resultados no son muy halagüeños. De los miembros del grupo que me acordaba en ese momento, la situación, bien podría ser ésta:

Tres solteros (entre ellos yo). Dos separados, y rehaciendo su vida con otra, uno desconocido (sé que tiene un hijo, pero no sé como le va con su mujer), uno casado, al que le ha faltado muy poco para separarse. Otro separado, y con problemas de drogas, otro a punto de separarse, y otro casado.

He contado diez, pero puede que me olvide de alguno. De todas formas, ahí están las cifras, y el panorama no es muy alentador. Tanto lamentar el celibato, y resultará, que estar soltero, es todo un lujo. Como quiera, que me he quedado sin mi muro de las lamentaciones, he decidido que mi blog, es el lugar ideal para contar ésta historia ¿No creéis?