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La casa de las chapuzas

Relatos largos

¿Dejaré de ser consciente de que mis relatos son algo largos? Tal vez sea por eso, que no abundan los comentarios. La gente es impaciente....lo mismo que yo. Pero ¿Qué le hago? Mi inspiración, me ha venido así, y acortar el relato, es traicionarme a mi mismo.

Y así es como debe ser. Las blogs, están para eso. Si el autor no escribe las cosas como las siente, revienta.

En marcha hacia Benamahoma

En marcha hacia Benamahoma

Hace ya muchos años de esto. Fue en julio de 1.979, yo estaba con los boys scouts. Hicimos acampada en El Bosque. Permaneceríamos 15 días. Un día, que yo identifiqué como el 9 de julio, lunes. La tropa, se separó del grupo para ir dos días de marcha a Benamahoma. Yo iba con ellos, tenía 16 años recién cumplidos, hacía menos de un mes. Pese a ser mi segundo campamento (el primero fue en Benaocaz, en julio de 1.975), aún no había superado la tristeza de estar fuera de mi casa ¿Qué clase de espíritu llevaba yo dentro que me hacía ir de campamento, pero que al mismo tiempo me hacía sentirme triste? Me llamaba la naturaleza, eso era evidente....pero la tristeza también. Lo curioso, es que fui, siendo consciente de que semejante situación vivida en Benaocaz, se repetiría. Esa clase de contradicciones, son típicas en mi forma de ser.

Ese día, supuestamente, 9 de julio de 1.979, nos fuimos temprano, después del desayuno. Si mi memoria no me falla, éramos 30 personas, de entre 13 y 16 años, más el jefe, que tenía unos 20, aproximadamente. Nos dieron latas de comida, paelleras y utensilios de cocina que aumentaban el peso de nuestros ya abultados equipajes. Yo cargué con una enorme lata, creo que de habichuelas ¿Necesito decir la terrible calor que hacía, en verano por aquellos parajes? Para colmo, el jefe estaba de mal humor. El siempre tan alegre... ¡Pero no! Ese día no. Era el preludio de un auténtico día de perros, casi sin precedentes en mi vida. Pero al mismo tiempo, un día felíz, e inolvidable ¡Qué contradicción! ¿Verdad? Pero, sigamos leyendo, que apenas si hemos empezado el relato.

¿Cuántos kilómetros hay de El Bosque a Benamahoma? A mi me parecieron 100, pero lógicamente, eran muchos menos. Cogimos por un atajo, por el que el año anterior, los scouts, habían cortado camino. Estaba lleno de matas. Nos pinchábamos a cada centímetro que avanzábamos. Aquellos que llevaban pantalones cortos, daba pena verles las piernas. Pero los que los llevábamos largos, no por ello nos libramos de la crueldad de las matas, que con malvada habilidad, se introducían por el más mínimo hueco. Tenía los zapatos llenos de hojas de arbustos, y me estaban saliendo ampollas. Ibamos cansados, de andar, agobiados por el sobrepeso de las mochilas, el calor ¡Y ahora las punzantes matas que nos impedían avanzar!

La gente se puso a protestar, y con razón ¿Para qué hablar de la rabieta que tenía el jefe? Entonces decidió que descansáramos, y dejar a los guías que buscaran un atajo. Queríamos cortar camino, y nos habíamos metido de lleno, en un zarzal. Al poco vinieron. No les fue posible avanzar mucho más. Nos dijeron que el camino estaba bloqueado por una inmensa vegetación de matas pinchantes, que desafiaban a aquel que quisiera cruzarlas. Un desafío, del que indudablemente, llevábamos todas las de perder.

Así que otra vez, marcha atrás, y a empezar desde el principio. No digo nada de los comentarios y protestas de los compañeros, acerca de la falta de previsión de los guías. Echábamos de menos el campamento base. Allí las únicas molestias, eran las moscas, que pasaban de todo, y te molestaban constantemente. Algo lógico, si tenemos en cuenta que vivían sin temor, y en completa libertad. Otro problema, aún más molesto, eran los ciervos volantes. Volaban, y se te posaban encima. Apenas tenías tiempo de agacharte al escuchar el zumbido de sus alas, un segundo antes de que aterrizaran. Me llevé muchos sustos, pero por fortuna, nunca me picaron.

-Pero si el año pasado cogimos por aquí, lo recuerdo perfectamente. Dijo uno de los guías, tratando de justificarse.
-Sí, pero las plantas crecen. No te acordabas de eso ¿A que no? Exclamó un compañero.

Recuerdo que cuando llegamos, nos sentamos a comer en unas mesas y asientos, hechos con troncos para los domingueros. Habían muchas chapas de refresco tiradas. Me inventé un juego de gran aceptación, que consistía en coger varias chapas, y empujar las del contrario fuera de la mesa. También cogí varias anillas de latas de refresco, y me las enganché como recuerdo en la cuerda de mi sombrero.

Cerca de allí, había un pequeño grupo de scouts, de unos 20 años. Eran menos de 10. Nos hicimos amigos. Entonces, descubrimos que nuestras cantimploras estaban vacías, evidentemente, nos habíamos bebido el agua por el camino. Gracias a ellos, supimos que había un bar, pero que estaba lejos, en el cual podríamos llenarlas de nuevo. Estábamos junto al río, pero las verde-amarillentas aguas de la embarrada orilla, no invitaban precisamente a beber.

Por ello, Pedro, nuestro jefe, nos prohibió bañarnos. Estaba un poco inquieto. Del campamento principal, debieron habernos traído la cena en uno de los coches. Los de las cantimploras, tardaban. Varios de mis compañeros, aprovechando una momentánea ausencia de Pedro, desobedecieron y se bañaron. Otros se pusieron a mover piedras, para no aburrirse. De una de ellas, salió un alacrán que le picó en el pié a un chaval que estaba cerca. Afortunadamente, uno de los scouts del otro grupo, era ATS, y le curó la herida.

De repente, uno de los que debían traernos las cantimploras llenas de agua, se asomó con cara de culpable. Le preguntamos qué le pasaba, y salió corriendo. Ante eso, nos enfadamos. Egoístamente, lo que más nos dolió, fue verlo sin las cantimploras. Temíamos que las hubiera perdido, y no quisiera decírnoslo. Uno de los nuestros, con bastante sentido común, nos dijo:

-No penséis tanto en vosotros mismos. Las cantimploras son lo de menos. Hay que averiguar qué le ha pasado, y porqué los otros no están con él.

Entonces fuimos a buscar a Pedro, que al parecer estaba asomado por el camino para ver si veía llegar al coche con la comida ¿Tenía Pedro suficientes preocupaciones? Al enterarse de lo del alacrán, la escapada del chaval de las cantimploras, y verse a varios con el pelo mojado, desobedeciendo sus órdenes, cogió el mosqueo del siglo. Para rematar la cosa, vinieron los otros dos del grupo de las cantimploras, dijeron que su compañero, se había cabreado. El sitio estaba lejos, no quería cargar con más peso, y el sol, le jugaron una mala pasada, y se fue enfadado, dejando las cantimploras en el suelo. Al poco, regresó. Como quiera que en su relato, habían comentado, que habían comprado avellanas en el bar, y se las habían comido por el camino, Pedro les dijo:

-Bien. Tenemos poca comida para cenar, pero como vosotros ya habéis comido, os quedáis sin cena.

Entonces, mandó otro grupo con las cantimploras. Entre ellos yo. Estuvimos un largo rato andando, por incómodos caminos, cruzando el río por las resbaladizas piedras, y temiendo que se hiciera de noche. Por fin llegamos al bar. Llenamos las cantimploras. Pesaban bastante. Si el viaje de ida, fue incómodo, para qué mencionar el de vuelta. Cuando llegamos, ya estaba oscureciendo.

El chaval que le había picado el alacrán, estaba muy asustado. Los compañeros, le decían comentarios de mal gusto, que lo ponían triste.

-Esa pierna, te la cortarán. Está infectada de veneno. Decían unos.

Otros, más guasones, le comentaban:

-Mejor te cortamos la pierna, y ya tenemos cena.

El pobre chavalín, pese a las bromas, temía que se la fueran a cortar. Se llamaba Javi.

Llegó la noche, y encendimos el fuego de campamento. Hicimos un círculo a su alrededor. El jefe, se puso a hablar:

-No os habéis portado bien, pero yo he perdido los nervios, y eso no puede ser. Por culpa de ello, las cosas han salido peor. Por lo tanto os pido disculpas. No he estado a la altura de las circunstancias.

Guardamos silencio, todos estábamos arrepentidos de algo. Varios hablaron, admitiendo su culpa también. Yo mismo estaba arrepentido de mi egoismo. Aunque no había dicho ni pío, ni me había quejado de nada; en mi interior estaba soltando chispas contra todos que colaboraron a que ese día fuera tan malo. Sí, pensándolo bien, ese había sido un día récord en lo que a mala suerte se refiere.

Cuando era evidente nuestro arrepentimiento, y nadie más dijo nada, Pedro propuso que como señal de arrepentimiento, y para quedar bien unos con otros, y con Dios, rezáramos el Padre nuestro. Así lo hicimos. Dijimos todos al unísono:

“Padre nuestro que estás en los cielos”.....

Y de repente, el fuego lanzó una fuerte y ruidosa llamarada. Seguimos rezando más despacio, mientras nos miramos todos entre asombrados y asustados. A medida que íbamos terminando de rezar, el fuego iba bajando, hasta alcanzar su altura normal.

Pedro, opinaba que esa llamarada, había sido una señal de Jesús, para mostrarnos su presencia entre nosotros.

-La Biblia dice que Jesús, dijo: “Todo aquel grupo de personas, que se reúna en mi nombre, yo estaré con ellos”. Nos explicó.

Luego, nos acostamos en los sacos de dormir, muy alegres. Como era verano no hacía frío. Dormimos al aire libre, en la cuneta, mirando las estrellas.

Al día siguiente, le pregunté a uno de los que habían estado de guardia cómo le había ido. A lo que me contestó:

-Verás, he visto una extraña sombra. Al encender la linterna, la sombra se echó al lado. Si apuntaba a ese lado, se iba al otro. En fin, que se iba al lado contrario de donde yo alumbraba. No pude ver más, porque éste me relevó.
-¿Sabes lo que era tu sombra? ¡Un toro! Le contestó aquel.

Justo en ese momento, veo al toro al final del camino, y le pregunté:

-¿No será ese?

Entonces, empezaron a mirarlo con curiosidad. El toro parecía nervioso. Dos de mis compañeros, fueron a acercarse a él. El toro retrocedió. El jefe los llamó muy sofocado, para que se alejaran. Cuando se fueron, el toro cogió carrerilla, y pasó por el camino, en medio de nosotros. Yo estaba muy asustado, y quería salir corriendo. Al ver que los demás no lo hacían, me quedé donde estaba, para que el toro no se fijara en mí, y me persiguiera. Por suerte no hubo peligro. El toro solo pretendió salir de allí. Cuando pasó cerca de nosotros, en su rápido y ruidoso trotar, le gritamos, casi al unísono:

-¡Eh toro!

Cuando atardeció, no vino el coche con la comida. Así que Pedro decidió suspender la marcha y regresar. Los otros scouts, antes de irse por su lado, nos dieron lo poco de comida que tenían, que recuerdo que era un huevo, y no se si dos salchichas. Poca cosa para alimentar a 30 personas. Por el camino, ya hablábamos de terribles e imaginarias venganzas contra el jefe principal. Hasta Pedro, bromeaba de ello.

Cuando llegamos al campamento base, lo hicimos justo a tiempo de la bajada de bandera, que es a la hora que se dan a conocer las novedades. El jefe mayor, dijo que no nos había mandado comida, en solidaridad con los “comandos”, que estaban de prueba de supervivencia, por lo que decidió ponernos de supervivencia también.

Ese comentario no nos hizo ninguna gracia, y menos aún que nos hiciera esa faena sin avisar. Entonces, cogimos entre todos al jefazo, y amenazamos con mantearlo, y luego lanzarlo al río, si en compensación, no nos invitaba a comer algo especial.

-Vale, cuando lleguemos a Cádiz, os invitaré.

Todavía estamos esperando su invitación, que por supuesto, no llegó, ni llegará.

Fin del relato “En marcha hacia Benamahoma”.

Anecdotas

Anecdotas

Autor: Tio Antonio

Un sueño muy real

¿Alguien cree en los sueños? Todo depende. Hace muchos años, allá por septiembre de 1.982, yo estaba haciendo la mili, y recuerdo que soñé con una orca, moviéndose en el agua. Por aquella época, yo era muy aficionado a leer cosas sobre la parapsicología, por lo que me pilló a mano, un librito sobre la interpretación de los sueños. No encontré la palabra "orca", pero sí la palabra ballena, y como todos sabemos, una orca es una ballena pequeña, aunque más agresiva que sus hermanas mayores.

Decía lo siguiente: "Soñar con una ballena, es símbolo de prosperidad y fortuna".

Al día siguiente me fuí al cuartel, y el subteniente me llamó:

"Llama a tus compañeros, y diles que hoy es día de pago, y que vengan a cobrar". Nos pagaron una cantidad, que si mal no recuerdo, eran 550 ptas.

Ahora entiendo el sueño.....¿Cuando soñaré con manadas enormes de ballenas grandes?
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Las latosas latas

Tenía yo 16 años, aproximadamente cuando me sucedió. Mi padre, me mandó a traer a la droguería, una caja de latas de pintura, de un local, donde almacenábamos las cosas.

Por suerte, no estaba muy lejos; tal vez 200 metros, pero eso no me evitó un incómodo trayecto. Las latas pesaban mucho, y con 16 años, yo era delgado, y con poca fuerza. En eso, que por la acera de enfrente, pasa Antolín, un viejo conocido, muy guasón. Justo en ese momento, pasa al lado mío, una pareja. Ambos, iban muy callados.

Como ví que Antolín, me miraba divertido, me hice el sueco, bastante tenía con soportar el peso de la caja, como para aguantarle la guasa. Yo era así de serio a esa edad.

Entonces, Antolín, habló:

-¡Anda, no disimules que se te nota! ¡No puedes con ella!

Yo seguía empeñado en hacerme el sueco, y cuando Antolín, se alejó un poco, escuché a la chavala decirle a su novio:

-¿Pero has oido lo que te ha dicho? ¿Te vas a quedar callado?

Entonces, su apurado novio, le contestó:

-Eh...no me lo ha dicho a mí. Se lo ha dicho a éste, dijo señalándome.
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Vacaciones en los cursillos

Esta anécdota, me la contaron, y fue más o menos así:

En Cádiz, durante los carnavales, el primer viernes, se suelen dar vacaciones en muchos centros de estudios, pero no en todos. Oficialmente, no es día vacacional. El caso, es que en uno de ellos, en una reunión, se acordó dar vacaciones al día siguiente, viernes. Sin embargo, lo decidieron un poco tarde, y hubo una clase que no se enteró; eran los de planificación familiar. Así que, antes de irse, le pidieron al portero del centro, que tuviera la amabilidad de llamar a los alumnos, e informarles del cambio, para ahorrarles la molestia de venir en vano.

Al llamar a una de las alumnas, ocurrió más o menos, el siguiente diálogo:

-Buenas tardes, llamo desde el centro de estudios ¿Se puede poner Lolita Perez? (nombre ficticio)
-No está, ha salido a dar una vuelta. Soy su madre.
-Bueno no importa ¿Le puede decir que mañana viernes se ha acordado no dar clases por ser carnavales?
-De acuerdo, le diré que mañana no tiene que ir a inglés.
-Perdón, señora. No es inglés, sino planificación familiar.
-¿Ha dicho planificación familiar?
-Sí, eso es.
-¡Ah ya! ¡Así que la guarra de mi hija está estudiando planificación familiar!....¡Y me dijo que estaba en inglés! ¡Esa lo que quiere es hartarse con el novio! ¡Ya verá cuando venga la que le voy a liar!
-Esto...glup, señora...yo....
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Una extraña dolencia

Esta, también me la contaron.

Un hombre, llevó a su esposa al médico. Le dolía la entrepierna. El pobre marido, creyó que era algo grave. El médico la examinó, y él se quedó fuera. Al cabo de un rato, salió y le dijo:

-No se preocupe, hombre. No era nada grave. Un preservativo, que se le había quedado atascado. Ya se lo he sacado. está descansando.

Entonces, el marido, se levantó hecho una fiera, y empezo a golpear a su esposa, aún tumbada.

-¿Se ha vuelto loco? ¡Deténgase! Le dijo el doctor.
-¡No es eso! ¡Lo que ocurre, es que yo no uso preservativos! ¡No me gustan!
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¿Física o educación física?

Fue en el curso 1.983 - 1.984. Yo acababa de licenciarme de la mili. Estaba en formación profesional; automoción. Una de las clases que teníamos que dar, era educación física, pero no encontrábamos una hora para darla. El profesor estaba muy ocupado, ya que daba otras asignaturas. Por fin, acordamos de que los viernes, nos levantaríamos más temprano para asistir. En vez de a las 9 como todos los días, iríamos a las 8 de la mañana. Eramos los primeros en entrar.

Con el tiempo, el profesor, se fue dejando ir, y mientras él, se iba a otra parte, a corregir sus exámenes, o preparar otra actividad, se desentendía de nosotros. Le dió las llaves de los vestuarios al delegado de curso, el cual, se las entregaría al portero al terminar, y nos quedamos jugando al fútbol. Después de eso, teníamos la clase de física, que a la mayoría, nos sonaba a chino.

Entonces, hicimos un descubrimiento. De 9 a 10, estaba el patio libre. Así que como física era un rollo, muchos compañeros, se tomaron la libertad, de enlazar el fútbol con la clase de física. O dicho con mayor claridad; se quedaban jugando al fútbol de 8 a 10.

Cada profesor, iba a lo suyo, y al verlos jugar, pensarían que teníamos educación física a esa hora. Sin embargo, el profe de física, no tardó en darse cuenta de que algo raro sucedía ¿Cómo es que de una clase de cerca de 40 personas, tan solo acudan 15 los viernes? Su cara de mosqueo, evidenciaba su extrañeza, pero no dijo nada.

Lo peor de todo, es que los "futbolistas" (o futbol-listos) nos quitaban las ganas de ir a clase, y quedarnos con ellos, a los alumnos honrados. Nos convencían de que física era un rollo, y que de todas formas íbamos a suspender.

Un día, metieron la pata por su poca vista. Escuchamos un fuerte:

"¡Gooooool!"

El profesor de física, al oirlo, se asomó. Nosotros, nos miramos asustados. No dijo nada, pero su cara mostraba que había encontrado a las "ovejas perdidas". Incluso tuvo un ligero mosqueo, cuando uno de nosotros, le preguntó una duda. Pese a todo, no dijo ni pío.

Un día llegó el examen final, que fue un viernes. Evidentemente, no iban a ser tan tontos de jugar al fútbol ese día. Al ver a tanta gente, hizo un comentario irónico, con frialdad inglesa:

-Anda, que de gente hay hoy.

Estábamos todos muy calladitos. No se escuchaba ni una mosca.
Uno de los "futbolistas", levantó la mano. Tenía una duda. Cuando se la dijo, el profesor la resolvió con su estilo inglés:

-Eso se explicó en su día....Por cierto, chaval; tú juegas muy bien al
fútbol.

Si antes, la clase estaba muy callada, en esos momentos, lo estuvo más aún. Parecía un cementerio.
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Antes de la jura, nos la juró el tiempo.

El día 3 de julio de 1.982, día anterior a mi jura de bandera, hicieron una selección para escoger a los que tenían que hacer servicios. Escogieron preferentemente a los que no desfilaban bien. Entre ellos, yo. Al vernos con la cara tan seria, el teniente nos preguntó que qué pasaba, y que no debíamos sentir ninguna vergüenza por no desfilar bien.

¿Se creía que éramos tontos o qué? Demasiado bien sabíamos que la mayoría, nos íbamos a pasar todo el día en las cocinas. Y ahí no se paraba. Siempre había que hacer algo. Al final acabábamos oliendo mal, y cansados.

Ese día fue el peor de mi estancia en el cuartel de instrucción de Cerro Muriano (Córdoba). Al poco de entrar en cocina, empezó a llover, era un chaparrón tremendo. Cayeron rayos, y mientras comíamos, se oyó un fuerte trueno. De inmediato se fue la luz. Y así estuvimos todo el día. Los electricistas no veían la forma de arreglar la avería. El clima se había puesto en contra nuestra.

En el interior de la cocina, estuve ayudando a un chaval destinado allí, al parecer de Córdoba, a llevar cacerolas. En eso entran 2 sargentos de cocina, y en tono amistoso le dicen:

-¿Qué? ¿Cómo llevas la mili? ¿Te agobian los veteranos?
-No, los veteranos no. Lo que me agobia es estar todo el día en la dichosa cocina.
-Bueno, hombre. Con el tiempo te acostumbrarás. Y ya sabes, si tienes problemas con los compañeros, nos lo dices.

Entonces, llega la hora de la cena. Sigue lloviendo, y aún no ha llegado la luz. Otras veces solía cenar poca gente, pero mira por donde, ese día todos quieren cenar. Escasea el pan, tenemos que ir varios compañeros y yo al otro comedor. Vamos corriendo para mojarnos lo menos posible, pero al parecer no somos lo suficientemente rápidos, además, hay que aligerar, antes de que falte el pan. Nos acompaña uno de esos sargentos "amistosos", pero con nostros no lo es tanto.

-A ver, señores, vosotros sois más jóvenes que yo, y os estoy adelantando. El que no me adelante, lo arresto.

Dicho y hecho; aceleramos, y dejamos al sargento el último. Entramos en el otro comedor, y cargamos con un enorme saco de pan. Lo transportamos, igual que si fuera un cochino, cada uno por un lado. Seguimos corriendo, con cuidado de no tropezar y caernos.

Al poco tiempo se hace de noche. Sigue sin haber luz, y llueve. Quedan muchas bandejas por fregar (en Cerro Muriano, comíamos en bandejas con compartimentos, en vez de platos). Nos queremos ir, además, no podemos fregarlas por falta de visibilidad. Decimos, que esas, las frieguen los del día siguiente.

Los encargados de cocina no están muy contentos.

-Eso no puede ser, hay que fregarlas hoy. Mañana vendrán muchas familias al comedor.
-¿Ah sí? Pués no sé como vamos a fregar sin luz.

El encargado de cocina, se pone a dar vueltas, piensa, piensa y piensa. Al rato parece haber encontrado la solución, aunque a nosotros no se nos ocurre qué pueda ser. Entonces nos llama, y nos pide que quitemos las sillas de los alrededores, y dejemos la puerta libre.

Así lo hacemos, luego sale. Nos encogemos de hombros, y esperamos. Al rato, a lo lejos, nos vemos a tres vehículos jeep "Willys", de los que usaron los yanquis en la 2ª guerra mundial. No me lo puedo creer, ya me imagino lo que pretende, y rezo para que no puedan subir los escaloncitos de la cocina, o no puedan entrar por el hueco de la puerta. Los suben sin dificultad, y caben a lo justito. Con los faros nos alumbran. Ya tenemos luz. Ha llegado la hora de fregar. Cuando terminamos, son las 3 de la madrugada. Ya llueve menos. Los veteranos son optimistas, y dicen que la lluvia ha refrescado el ambiente, y que habrá menos gente desmayada en la jura.

Al acabar la jura, estamos todos contentos, y nos vemos en la cocina a los veteranos ¡Con razón tenían tanto empeño en que fregáramos el día anterior! Les habíamos quitado trabajo de encima.
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La mujer llorona

Este me lo contaron.

Erase una vez una escuela de idiomas, y los alumnos se pusieron de acuerdo con unos ingleses para intercambiarse. El español se iba a "England", y el ingles se venía a "Spain". En éste caso fue una española, a casa de un matrimonio joven. Estos, vivían en un pueblecito inglés muy bonito. Fueron muy amables con ella. Entonces, a ésta le llamó la atención una cosa.

-¿No hay discotecas en el pueblo?

A lo que le dijeron, que de noche la gente del pueblo no salía.

-Ya, claro, supongo que aquí a la gente le gusta recogerse temprano.
-No es eso, añadieron. Es que por las noches sale "Banshee"

La española extrañada, preguntó:

-¿Quién es Banshee?
-Es un espíritu femenino. Se aparece como una mujer muy alta, vestida de blanco, y cuando alguien se va a morir, se echa a llorar. Su llanto parece el maullido de un gato.
-¡Ja,ja,ja! Hay que ver como es la gente ¡Mira que creer en esas cosas!

Los ingleses, se pusieron un poco serios.

-No es broma ¿Eh? Dijo uno de ellos. Aún te diré más. La noche que se puso enferma mi madre, Banshee se puso a llorar al lado de la ventana. Al día siguiente murió mi madre.
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Error de e-mail

Hace un par de años, recibí un e-mail de una chavala de Córdoba, en el que me decía que quería conocerme. Yo le contesté, y le dije que me enviara el próximo mensaje a otra cuenta que tengo de hotmail, que usaba poco, y creía más a salvo de virus. Al día siguiente, fuí al otro, y me dijo que hotmail se le bloqueaba, pero que tras muchos esfuerzos me había mandado un mensaje, así que me metí en hotmail, y...¡Oh, sorpresa! Tenía un e-mail, pero de la dirección www.zorritas.com, que como su nombre indica, es una web de pornografía. En ella, salía una chica muy sexy, enseñando su pechonalidad, y reprochándome que hubiera sido ella la que me hubiera mandado el mensaje a mí, y no yo a ella.

Entonces, me creí que la cordobesa y la chica de zorritas.com, eran la misma persona, y la verdad, me sentó como un tiro. Me choca bastante que se use la amistad de esa manera. Por lo tanto, le mandé un e-mail, muy poco diplomático, aunque sin insultar.

Ella se sorprendió de mi respuesta, pero estuvo a la altura de las circunstancias....o más. Si yo no la insulté a ella, no puede decirse lo mismo de ella a mí.

El caso es que por culpa de esa inoportuna "tarjeta de presentación" de la zorrita, perdí una amiga de la manera más tonta. Ver para creer.
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¡Ojo con las pichas!

Todos los gaditanos, sabemos lo que son las pichas. Es ni más ni menos, que aquella parte del cuerpo que hace de vecino de abajo del ombligo (Está claro ¿Verdad? ;) )

Sin embargo, cuando hice la mili, muchos de fuera, no lo sabían. Evidentemente, nos oían a los gaditanos decir:

"¿Qué pasa picha?"

Pero no sabían lo que estaban oyendo. Para unos, decir esa frase, significaba, o bien ¿Qué pasa paisano? o ¿Qué pasa amigo?

Un día, uno de Barcelona me lo preguntó. Cuando se lo dije, exclamó:

-¡Ya, claro! Ayer me presentaron una chavala muy mona. Cuando cogimos confianza, le dije:

"¡Qué picha más guapa eres!" Creyendo que le decía un cumplido. Me puso una cara....
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Los dos rivales

En la radio escuché una vez, la siguiente historia:

Eran dos conocidos empresarios, competidores, (creo que yanquis) que se odiaban a muerte. Cada vez que podían, utilizaban los medios de comunicación para insultarse. Un día tuvieron la mala suerte de coincidir en un bar, y allí mismo, se agredieron.

Al cabo del tiempo, falleció uno de ellos, creo que por enfermedad. Durante el funeral, un periodista vió a su rival, en un rincón, contemplando el entierro. Viendo en ello, un gesto de buena voluntad y reconciliación con su difunto competidor, se le acercó, y le dijo:

-¿Qué? Al final no era tan mala persona como parecía ¿Verdad?

A lo que el empresario, le contestó.

-No, no estoy aquí por eso, sino para asegurarme de que está bien muerto y enterrado.
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Víctima y verdugo

Hace varios años, escuché en un documental en la tele, que hablaba sobre los verdugos y víctimas de los regímenes. Una víctima de la dictadura argentina, comentó que pasados unos años de su liberación, se encontró por la calle con uno de sus verdugos.

Al verse, se quedaron mirándose, el uno al otro, e igual que dos compañeros de colegio que anteriormente se llevaban mal, pero que con el tiempo se han perdonado, ellos se dijeron al unísono:

-"¡Eh! ¿Cómo te va la vida?"

A lo que la víctima contestó:

-"Me ha salido un trabajito. No me puedo quejar ¿Y tú?"
-Mal, muy mal. Vivo de la caridad.

Su ex-víctima sonrió con cinismo, y le contestó:

-"A ver si no es lo que yo te dije una y otra vez: Tus jefes van a lo suyo, y se olvidarán de tí".

Su enfadado verdugo, le contestó:

-"¡Adios idiota"!"

Y su ex-victima se despidió de forma parecida.
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Llegar tarde a la guardia

Recuerdo que fue un día de guardia normal, salvo en una cosa. A la hora del relevo, la guardia entrante contaba con uno menos. Era un voluntario de Cádiz, como yo. Al ser domingo, estaba en su casa. El oficial de guardia, hablaba abiertamente de arrestarlo cuando llegara.

En ese momento, llega una madre muy sofocada, llorando, casi histérica. Era la madre del chaval que debía venir. Se culpaba así misma de ser la responsable de la ausencia de su hijo, ya que no había tenido tiempo de haberle lavado la ropa. El oficial de guardia la tranquilizó:

-No se preocupe usted, lo comprendo. Entonces nos miró y dijo: ¡A ver, uno de vosotros que le deje su uniforme al hijo de ésta señora! Uno de ellos, se ofreció, y subió a dejárselo. La madre le dió un millón de gracias. Cuando se fué; el teniente nos dijo:

-¡Uf! Qué mujer. Qué pesada. Menos mal que ya se ha ido.

Al rato, llegó su hijo. Nadie le dijo nada, ni fue arrestado, y se incorporó a la guardia normalmente. Todos estábamos convencidos, de que si no hubiera venido la madre, a ese chaval lo habrían arrestado, aunque hubiera dado los mismos argumentos que ella. Lo que no haga una madre por su hijo.....
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Un número desafortunado
Todo empezó poco antes de Navidad. Yo estaba en 6º curso. Un primo mío, estaba en la misma clase. El profe de lengua nos había mandado "trabajito" para no aburrirnos. Seríamos reporteros, y cada uno de nosotros, haría una revista, siguiendo nuestro estilo propio. Dicha revista, la entregaríamos al empezar las clases.

A la salida, mi primo se empezó a calentar la cabeza. No sabía qué título pondría a su revista.

"Tiene que ser original, impactante...no sé."

Entonces dije yo:

"¡Claro! "Revista sorpresa" sería un buen nombre.

No dijo nada. Nos despedimos, y ya no nos vimos más hasta finalizar las vacaciones. Evidentemente, ese fue el título que le puse a mi revista.

Llegó el profe de lengua, y empezó a recoger los trabajos, por orden. Yo era el 29, y mi primo el 30.

Entonces, escucho que dice:

-¡Eh! Los dos primitos ¡Venid! Habéis copiado el uno del otro ¿Verdad? Habéis llamado igual a vuestras revistas.

No me pude callar.

-"¡Ese título se me ocurrió a mí".
-"Sí, pero yo te lo sugerí. Es tan mío como tuyo".

Viendo el profesor, que nos faltaba poco para mordernos, dijo:

-"Venga, dejadlo ya. No tiene importancia".

Dese ese día aborrecí el 30, que era el nº de mi primo en la clase.

Han pasado los años. Mi primo está superperdonado. Faltaría más, pero aún aborrezco ese número.
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Generoso se murió

Cuentan los viejos de mi antiguo barrio, que hubo un dependiente, creo que de una sastrería, que se llamaba Generoso. De generoso no tenía nada, pero eso no evitaba que los vendedores se aprovecharan de ese nombre tan peculiar, para reivindicar sus pocas ganas de regalar nada a la gente, en esos tiempos de la postguerra.

Así que cuando cuando algun cliente, pedía rebaja a algún vendedor, éste solía decir:

"No puedo rebajar, yo no soy Generoso".

También lo empleaban los clientes, cuando el vendedor, les hacía rebajas, diciendo "Gracias generoso".

Y cuando se murió, simplemente decían algo así como:

"¿Rebajas? No puede ser, Generoso se murio.

En fin, que su nombre fue usado como una forma educada de decir "no me tomes por primo". Ahora parece que no se usa, ya que los jóvenes no conocieron a Generoso.
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¡Cuidado con tipos como éste!

Hace un par de años, me dirigía a echar una solicitud para la bolsa de trabajo. Era el último día. En la puerta de la entrada, me ví a un hombre, elegante, como de unos 50 años. Al verlo le pregunté:

-Perdone ¿Es aquí lo de la bolsa de trabajo?
-Sí, dos pisos más arriba, pero oiga; ya no quedan solicitudes.

Me quedé de piedra, pero pese a ello decidí subir ¿Quién sabe? A lo mejor, ya habían mandado más. Viendo, que subía, ese hombre subió delante mía, e insistió:

-Oiga, que le digo que ya no quedan, va usted a subir para nada.
-Es igual, yo subo por si acaso.

Entonces, el hombre ese, aceleró un poquito. Había mucha gente tomando nota de los tablones. El hombre, cogió un papel de la mesa, y se fue ligero.

Esa forma de actuar me hizo desconfiar, me acerqué donde ese tipo había cogido un papel, y pregunté a la chavala que estaba detrás del mostrador.

-¿Son éstas los solicitudes?
-Sí, dijo ella.

Menuda maldad, tenía el tío ese. Vamos, que no es que fuera a conseguir mucho por uno que no echara la solicitud. Pero si no hubiera sido lo suficientemente rápido, se lo habría echado en cara, y le hubiera puesto rojo de vergüenza delante de todo el mundo.
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Restando méritos

Una vez, iba yo montado en mi bici roja, que parece de carrera, pero no lo es. Oigo detrás mío a un niñato, pedaleando alocadamente, sin duda para adelantarme. Aceleré, pero como yo nunca he sido un buen atleta, noté que me iba a adelantar. Así que cuando fuí consciente de que era inevitable, reducí la marcha. El chaval, me adelantó. Entonces, paré, y me puse a mirar las ruedas como si se me hubiera pinchado alguna. Un poco más lejos, estaba el otro ciclista, que pedaleaba con entusiasmo, pensando seguramente que había adelantado a una bici de carreras. Entonces miró atrás, a ver la distancia entre él y yo. Al verme parado, mirando las ruedas, le ví apretar los dientes de rabia. Adelantar a alguien con las ruedas pinchadas, no es ningún mérito. Un consejo: Si no puedes vencer al enemigo, róbale sus medallas. XD XD
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Tú limpias y yo ensucio

Mi cuñado tenía un cachorro de perro pastor alemán muy travieso, un día se puso a limpiar la casa. Para que no le diera la lata, lo metió en el coche. Cuando terminó de limpiar, se encontró con una desagradable sorpresa; el simpático perrito se había comido la documentación del coche.

Tuvo que llamar urgentemente al trabajo para pedir permiso, e ir a tráfico a sacar unos papeles nuevos. La anécdota dió mucho que reir a sus compañeros.
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Cosas de la reputación

Tenía unos 14 ó 15 años. En la clase de música, teníamos que hacer un trabajo del compositor elegido por cada uno. El profesor, sacaba a uno o dos, cada vez que nos daba clase, para leer los trabajos a los demás.

Un día, se fijó en el apellido de uno de mis compañeros.

-Oiga ¿Es usted pariente de aquel famoso que lleva su mismo apellido?

Mi compañero le dijo:

-Sí, era mi abuelo.

El profesor, con cierto entusiasmo, le mandó a leer la biografía del compositor (creo que de Beethoven). Sin embargo, el trabajo no le pareció nada del otro mundo, y al terminar, lo mandó a sentarse, y le dijo:

-Desde luego, que para ser usted nieto, de quién es; me ha decepcionado. Esperaba más de usted.

Yo que estaba en primera fila, pude ver como le puso una nota muy baja (le suspendió). Pero de inmediato, la tachó, y lo aprobó. Seguramente, consideró que era injusto suspenderlo, solo porque no había estado a la altura de su abuelo. Después de todo, para un alumno normal, y olvidándose de las comparaciones, había estado bien.

Mi compañero venció.....pero no convenció ;)
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¿Pelea en el pub?

Una vez, entré en un pub, en el que llevaba tiempo sin entrar. Una vez dentro, noté un tumulto cerca de la pequeña pista de baile. “Una pelea”, pensé. Así que me retiré hacia atrás. Curiosamente, no se veía el típico movimiento cuando un grupo separa a un peleón del otro.
Pasó un rato, y ví que la pelea no acababa. Entonces la gente se fue retirando, y me fijé en una chavala que iba delante de otra, abriéndole paso.
No era una pelea ¡Era un “streap-tease”! Y el tumulto, eran los buitres que se acercaron para no perder detalle ¡Y yo me quedé atrás!
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El cotilla del barrio

¿En qué barrio no hay un entrometido, que te controla, hasta la ropa que te pones? Un día de primavera de 1.994 fui a la discoteca, y me gustaba llevar el walkman para ir escuchando música por el camino. Como tenía un cuartito para guardar las herramientas, en el edificio “Princi-Cádiz”. Abrí, y dejé el walkman allí, tal y como hacía cuando iba. A la salida, iba acompañado de mi amigo Félix, y me dirigí a dicho cuarto, a recoger el walkman. En eso, que sale un coche de allí. Eso me facilitaría el trabajo de entrar, ya que la puerta estaba siempre atascada, y costaba trabajo abrir.
Sin embargo, el conductor, salió, y me dijo, ante la mirada atónita de su mujer:
-¡Eh! ¡Usted no entra!
Era alto y fuerte, con una edad aproximada de 50 años. Yo le pregunté qué era lo que pasaba.
-Si quiere entrar, use la llave.
-Pero bueno. Usted no es el portero, y no tiene que decirme si entro o no.
-No, no soy el portero pero usted no entra. Y quítese de delante del coche, no sea que le pase algo.
Visto lo visto, no tuve más remedio que coger las llaves y entrar. Ante lo cual, el hombre se quedó asombrado, y le dijo a mi amigo:
-Eh...¿Pero vive aquí?
-No, pero tiene un trastero, donde guarda sus cosas.
-Yo...lo he hecho por su bien. Yo creí que se quería colar.
-Es que las cosas hay que saber decirlas.

De inmediato, salí. En ese momento, el coche arrancó y se fue. Parece que pedir disculpas, no era lo suyo.
Un año después aproximadamente; y ésta vez en el edificio Alfa, muy cerca del edificio Princi Cádiz; un albañil, le había cambiado la puerta a un trastero de mi padre, que tiene junto a los garajes. Pero había dejado el suelo sucio. Así que cogí una escoba, y me puse a barrer. En eso, que llega un vecino con fama de ser muy curioso y entrometido. Ve a mi padre, y le dice:

-Ya ha puesto puertas nuevas ¿Verdad? ¡A ver qué inquilino nos mete ésta vez!

El anterior inquilino, había dejado a su perro, en el interior del trastero, y en su intento por salir, había deteriorado la puerta, y se había puesto a ladrar y aullar. Ante las protestas de los vecinos, se vió obligado a dejar el alquiler. Nosotros nos somos adivinos, y no podemos saber la clase de persona que son los inquilinos ¡Qué más qusiéramos nosotros que llevarnos bien con todo el mundo! Pero la vida es así. Eso era algo que al parecer, no era capaz de entender ese señor, del que tanto había oído hablar, pero nunca le había visto la cara...o eso creí yo. Ya que el muy curioso, para terminar de rematar su curiosidad, se acercó, y me vió agachado, recogiendo el cemento seco. Entonces, se calló la boca. Al mirar hacia arriba, y verle la cara a él ¡Oh, sorpresa!

Estaba casi seguro de que ese hombre, era aquel “simpático” que no quería dejarme entrar en Princi-Cádiz. Las tenues luces, no me dejaron verle bien la cara, pero estoy convencido de que era el mismo.
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Un poquito de heráldica

Un poquito de heráldica

No es que yo entienda mucho de heráldica, pero lo poco que sé, lo voy a contar, que no deja de ser entretenido.

Los escudos, tienen su orden y color. Por ejemplo, el blanco y el amarillo, que simbolizan, el oro y la plata, no pueden ir juntos, salvo por un motivo especial. Las banderas de los paises, en su mayoría, siguen esas normas. Pero parece que en el fútbol, el Barcelona no. Ya que el azul y el rojo, no pueden ir juntos. Como tampoco, el rojo y el verde. El Dépor, y el Cádiz, sí las cumplen, lo mismo que el Betis XD. Pero creo, que los colores de los equipos de fútbol no se guían por las normas de la heráldica.

Un caso especial, es el de la bandera de El Vaticano, que es amarilla y blanca, y como ya dije; ambos colores, deben tener entre ellos, otro color, pero no ir juntos. Fue escogida así, intencionadamente, para dar a entender que la Iglesia, no se rige por las normas de los hombres, sino por Dios.

La posición de las figuras: Ojo con ellas. A veces es importante no pintarlas en dirección contraria al modelo. Diré, por ejemplo, que si pintas el yelmo, mirando a la izquierda, significa que el portador de dicho escudo, es hijo bastardo. Téngase en cuenta, que los escudos van pegados a la ropa, por lo que si miramos de frente, veremos a muchos "bastardos". Eso es erróneo. Ponte ese escudo imaginariamente en tu ropa, mírate imaginariamente el pecho, y así sabrás cuál es la izquierda heráldica.

Apellidos con calificativos. Un compañero de cursillos, me dijo, que los apellidos tales como Chico, Moreno, Rubio, Morillo, etc. se los solían poner a los esclavos. El no sabía que uno de mis apellidos es "Grande". cuando se lo dije; sonrió:

-¿Ah sí? Pués ya lo sabes.

Parece verdad, ya que no es lógico que un noble, o rey, vaya a poner semejantes apellidos, a los orgullosos y fanfarrones caballeros de la Edad Media. Se enfadarían.

Un rey, con una flor en la mano. Seguro que más de uno, al ver un retrato en el que sale un rey, con flores, habrá pensado, que tenía costumbres afeminadas. Nada de eso. Una flor, es símbolo de pureza. Con eso daba a entender, que él no era ningún tirano, sino rey legítimo, pariente de otro rey anterior.

Nombrar caballero a alguien. Era una costumbre, que tenían los reyes; (sobre todo Carlos I de España) cuando debían dinero a sus tropas. Ya que no podían pagarles con dinero; lo hacían con honores. Los nombraban caballeros, lo cual les reconocía el derecho a montar a caballo (pero cada uno se compraba el suyo), y también, les daba derecho, a que la gente, al verlos pasar, se quitara el sombrero.

Soldados: Era el nombre despectivo, con el que los ciudadanos, llamaban a las legiones romanas, creo que del siglo III, porque eran unos vagos, y solo pensaban en cobrar. Además de ser fácilmente sobornables.

Esa palabra, viene derivada, de "sueldo". Yo no sé porqué, al final ha acabado por ser vinculante a las fuerzas armadas, con lo ofensiva que es.

En un mercado persa (Virgilio)

En un mercado persa (Virgilio)

**Virgilio**



Erase una vez, un mercader persa, de nombre Al-Yassim, que tenía un puesto en el transitado mercado de Teherán. Con frecuencia, venían a él, a venderle sus mercancias, y contarle sus historias, otros mercaderes de diversas nacionalidades, razas y religiones.

Al-Yassim, no se resistía a escuchar una historia interesante. Ese día, vino Bilal, un mercader libanés.

-Que la paz de Alá esté contigo, Al-Yassim ¿Me compras un libro de Virgilio? Te lo ofrezco por diez dinares.
-¡Diez dinares, dices! A ver ¿Qué grandes facultades tiene ese maravilloso libro, cuyo nombre no me mencionas?
-¡Ay! ¡Cuánta razón tienes! ¡La memoria suele ser flaca, cuando se habla de dinero! Bien, te hablo de la "eneida", considerada la obra cumbre de ese escritor. Es como una especie de "odisea", pero por el bando derrotado.
-Pero ¿A Virgilio no le encantaba escribir sobre el campo y la naturaleza?
-Sí, así es. Pero en la "eneida", no. Es lo primero que te dice en ese libro para que estés avisado.
-¡Ajá! ¿Y qué obras hay de ese autor que te hablen de la naturaleza?
-Tenemos las "Bucólicas" o "Eglogas", recopilación en verso de tema pastoral del poeta siciliano Teócrito. También escribio las "Geórgicas", una especie de tratado agrícola en verso, compuestas por inspiración de Mecenas, como apoyo a la política de Octavio.
-¿Qué otras cosas me puedes decir de Virgilio?
-Entre otras cosas, que tras la guerra civil entre romanos, sus tierras fueron confiscadas para el reparto entre los veteranos. Pero afortunadamente, tenía grandes amigos, que lo salvaron de semejante apuro.
-¡Ah! Triste situación ¿Cómo le dió por escribir la eneida, a un hombre como él, tan amante del campo?
-Fue un encargo del emperador Augusto. Eneas, el protagonista de la historia, tras muchas dificultades, lleva a su pueblo a Italia. No sin antes parar en Cartago, donde la reina Dido, se enamora de él, pero Eneas, debe cumplir con su misión, y marcharse. Entonces, Dido se suicida. Según Virgilio, de ahí procede la enemistad entre romanos y cartagineses.
-Una gran historia, tan cierta como que el mar es salado. Más, dime ¿No es cierto que Eneas, era el progenitor de los Julios, la dinastía del emperador Augusto?
-Dices gran verdad, que eso es lo que se cuenta. Bueno, pués en cuanto a la eneida, cuando llevaba diez años haciéndola, cae gravemente enfermo del regreso de un viaje. Al sentirse morir, y considerando su obra incompleta, dispuso a sus amigos, que la quemaran como última voluntad, pero Augusto no lo permitió, y ordenó publicarla.
-Interesante historia. Pon tus manos, y coge mis monedas, que en el acto cogeré yo ese preciado libro.

4 años de internet

4 años de internet

4 Años de internet

¡Hay que ver cómo pasa el tiempo! Recuerdo que fue a principios de marzo del 2.001 cuando mi padre, seguramente animado por sus amigos radioaficionados, se puso a hacer intentos de conectar con internet.

Anteriormente, en diciembre del 2.000, creo; yo había ido a un café internet, más que nada para curiosear. Recuerdo que el gran honor de ser el primer sitio que visité, fue el de Microsoft, y el otro una dirección de una tienda de modelismos que ví en una revista, y que se llamaba hobbygalan.com o algo parecido. Me llevé cerca de una hora, solo en esos dos sitios.

Quedé un poco asombrado con la experiencia, pero no esperaba milagros.

Para mí, internet era poco más que un gigantesco catálogo de imágenes y productos, y foros llenos de gente de buena voluntad. Eso sin contar con el temible peligro de meterte en un 906, y acabar con el bolsillo tieso. De hecho, caí un par de veces, pero no me cobraron mucho porque mi derrotismo me hizo caer en la cuenta de que nadie da duros a 4 pesetas, y cuando me “invitaban” a clickear un acceso, notaba ruidos atípicos de la conexión.

También recuerdo mi primera experiencia con el hotmail. Era una gallega que vendía juegos de ordenadores. Fue ella quien a base de paciencia, me enseñó a conectarme. Eso fue en marzo, pero del 2.002. El hotmail, me daba claustrofobia. Fue la primera, y hasta ahora, única persona con la que me conecté. Esos mensajes tales, como “Cebraverde está conectada” ó “Cebraverde, está conectándose”, me ponían enfermo. Parecía como si el FBI me estuviera vigilando. Evidentemente, Cebraverde, era ella. Pero no usaba ese nombre, sino otros que no diré.

Reconozco que me hice ilusiones con la chica, pero ella cortaba la conversación cuando le preguntaba algo amistoso. Sobre todo si tenía que ver con discotecas o amigos. Y cuando le pedía alguna foto, me decía:

-“Te mandaré no una, sino muchas en un cd”.

Lo que dicho en lenguaje diplomático, significaba: “Hazme primero un pedido, y con el, te lo mandaré”. El trabajo que le costaría, mandarme una foto por internet. Menos mal, que yo tampoco le mandé ninguna.

Finalmente, se metió en problemas de piratería. La denunciaron. Por otra parte, ya me estaba hartando de sus tonterías, y de su evidente falsa amistad. En aquellos días, ya tenía conexión a internet en mi habitación, pero solo podía estar conectado uno. O mi padre, o yo.

Temiendo que me metiera en sus batallitas, la desconecté de hotmail, y sentí un gran alivio.

Poco han cambiado las cosas entre esos días y hoy. No he vuelto a saber nada de ella, aunque los virus que de vez en cuando atacan mi ordenador, me pregunto si no serán obra suya. En cierta ocasión, me mandó un virus en un catálogo de sus programas. Afortunadamente lo detecté, pero fui diplomático, y me limité a decirle que se le había colado un virus, y que lo borrara.

Así y todo, por Navidad del 2.003, me mandó una postal por correos, deseándome un felíz año. (Menos mal que las cartas no tienen virus) Eso fue lo último que supe de ella. Imagino que lo habrá pasado muy mal con lo del chapapote. Ella quería mucho su tierra. Incluso estuve tentado de buscar alguna de sus direcciones, y preguntarle como le iba. Pero mi sentido común, me dijo que dejara las cosas como estaba, para evitar más problemas. Evidentemente, no me puede acusar de acoso. Al contrario, era yo el que huía de ella. Bueno, creo sin miedo a equivocarme que ninguna me puede acusar de eso, salvo que su imaginación, le diga lo contrario. En éstos últimos años, he perdido la paciencia como para aguantar gestos feos. Me he vuelto muy espiritual ¿Será la vejez? ;)

El año pasado, cambiamos de conexión. En vez de 56, ya podemos ir algo más rápido. Sin embargo, y pese a mis intentos, seguimos en las mismas. El switch que nos regaló un conocido, no soluciona el problema. Solo puede estar conectado uno. Normalmente, cuando por la noche me voy a cenar, mi padre aprovecha para desconectarme a mí, y conectarse él. No hay prisa de ninguna clase. Ni gallegas, ni andaluzas....ni checas. En internet no se me ha perdido de momento nada relacionado con el corazón. Así que salvo que esté descargando algo de importancia, no tenemos problemas sobre quién se conecta a tal o cual hora.

Dias oscuros

Dias oscuros

Días oscuros

Así fue como yo ví esos días y acontecimientos oscuros que tanto influyeron en la historia de España.

Kennedy: Cuando el presidente Kennedy, fue asesinado, yo era un crío de cinco meses, sin embargo, recuerdo que una vez, estaba viendo la tele, era de noche ¿Tal vez un miércoles? El programa, era la serie "Los invasores". De repente interrumpieron la programación, para informar del asesinato de Kennedy.

Me enfadé. A mi que me importaba que se lo hubieran cargado. Y ¿Porqué teníamos que dejar de ver la tele por el asesinato de un pez gordo extranjero? Cosas, que a mi edad, no entendía.

Yo estaba confundido. Este que había sido asesinado, era Robert Kennedy, el hermano de J.F.K. pero durante gran parte de mi niñez, me creí que era el otro.

Carrero Blanco: Cuando lo mataron, yo no sabía quién era él, y era la primera vez que oía hablar de eta. En mi casa y en el colegio, estábamos muy impresionados. Eso de que te cuenten que un coche explota, y se cargan a alguien importante, te quita el sueño.

La guerra de Vietnam: Yo no tenía ni idea de como era. Para mi, los vietnamitas, eran exactamente igual que los japoneses, pero con armamento, más actualizado, y que era una guerra que no terminaba de solucionarse, aunque algo se comentaba de que los americanos llevaban las de perder.

Recuerdo que en aquellos días, se viajaba mucho a Ceuta, para comprar cosas. A un primo mío, le compraron unos soldaditos pintados, de americanos y japoneses. Normalmente, uno jugaba, y los otros se le quedaban mirando, como si estuvieran en una representación teatral; por lo que con frecuencia soltábamos frases graciosas, para hacer reir a los que miraban.

Un día le pregunté, si podía jugar con los pintados, y tras pensarlo, me dijo:

-Sí, pero con una condición: tienen que ganar los japoneses.
-Ah, pués yo creía que los americanos eran los buenos.
-No, nada de eso. Esos tíos son unos peleones, que lo que hacen es buscarle pelea al mundo entero. Decía con cierto enfado.

Así lo hice, no muy covencido. Pero con el tiempo aprendí la lección.

Franco: Su muerte, se estaba viendo venir. Cada vez que enfermaba, nos daban unos cuantos días de vacaciones. Una de esas veces, pusieron en la tele "objetivo Birmania", una película de guerra muy recordada. Cuando Franco salía en la tele, hablando, sin apenas entendérsele, yo me ponía a imitarle, pero mis padres, me mandaban a callar.

Cuando murió, creo recordar que nos dieron, no sé si una semana o dos de vacaciones, pero sí, que fueron muy intensas. Recuerdo que en vez de al cole, me iba a casa de mis primos a jugar. Al pasar, cogía cerca de un cine, en el que echaban "Jesucristo Superstar", de Camilo Sesto. Se llevó bastante tiempo en cartelera.

Durante ese tiempo, fuimos al patio de una asociación vecinos, a ver unos niños ensayando la Navidad, que ya estaba cerca. Iban vestidos de los reyes magos. Vimos que el rey Baltasar, era un negrito americano que hablaba un poco el español. Nos hicimos muy amigos de él, y nos llevó a su casa. Allí vimos por primera vez los tebeos de Spiderman, y héroes marvel, en color. Nosotros los teníamos en blanco y negro, en aquellas fechas.

A mi primo le regaló varios de ellos. El los guardó como oro en paño. Tenía dos hermanas, creo. Ambas eran mayores que él. El tendría unos 10 años aproximadamente, mientras que las hermanas, entre 12 y 14. Una de ellas, hablaba el español muy bien. Mi primo le vió un cardenal en la frente.

-Me lo ha hecho mi padre, por jugar con mis amigas, no quiere que me relacione con la gente de aquí.
-Pués no lo sabía, si no, no habríamos venido.
-No. Venid, cuando queráis. No me importa que me pegue. Aquí tenemos muy buenos amigos.

Si mi memoria no me falla, el padre era un marine, que estaba en Rota.

También recuerdo, que no todo fueron reuniones amistosas. Una de las veces, pasamos por una guardería abandonada. Entramos, y nos pusimos a partir cristales y botellas.

También, que al salir de casa de mis primos para volver a la mía; cogía por la plaza de toros, ya en ruinas, y sentenciada para ser derribada. Me gustaba, y quería que la arreglasen. Me daba tristeza que la tiraran. Me quedaba mirándola durante un buen rato. Era mi forma de despedirme de ella.

23 febrero: Yo estaba en la droguería con mi padre, acompañándole. En ese momento, no había nadie. Estábamos aburridos. Ya se estaba haciendo de noche. Entonces, el dueño de la tienda de comestibles que teníamos al lado, se fue a tirar unas cajas a la basura, se asomó, y nos dijo que pusiéramos la radio.

Así nos enteramos de la intentona. Yo estaba impresionado. Mi padre, se reía por no llorar. Empezó a venir gente a comprar. Todos hablaban de lo mismo. Más de uno se acordó de la guerra civil, y decía que no quería otra.

Por la mañana, fui a clase. Se rumoreaba que ya estaba a punto de solucionarse. Varios profesores, se fueron a mi clase a charlar. Estaban alterados. Teníamos dibujo, y en esas clases nos poníamos a dibujar en silencio. Algunos compañeros, no vinieron. A la hora del recreo, ya se rumoreaba que se había arreglado.

Al año siguiente fuí a la mili, en mi cuartel, se rumoreaba que los veteranos habían dormido vestidos con correaje y munición, y con las armas, cerca de la cama.

La guerra de las Malvinas. Fue poco antes de yo entrar en la mili. Recuerdo que cada vez que salía alguna noticia, la recortaba. Le deseaba suerte a los argentinos, pero conociendo a los pérfidos ingleses, sabía que iban a ganar. Cuando entré en la mili, y cogí mi primer permiso para ir a mi casa, me enteré de que la guerra había terminado. Con el tiempo, los recortes de periódicos, estorbaban. Además, había mucha información falsa, por ambos bandos. Así que los tiré. Algún día me compraría un libro que hablara de esa guerra, tal y como fue en realidad.

La guerra de Irak (papá Bush): Cuando Sadam invadió Kuwait, le dieron un plazo para que se retirara. Recuerdo que los amigos hablábamos de una posible guerra nuclear, porque si no hubieran estado preparados, los irakíes, no habrían atacado Kuwait. Recuerdo, que con cierta frecuencia, escuchaba el pasar cerca de mi casa, un helicóptero, seguramente patrullando para evitar sorpresas. Su sonido, me causaba cierto malestar.

11 septiembre: Venía del trabajo, acababa de comer. Curiosamente, ese día, me dió por ver la tele, cosa que no suelo hacer (me pongo con el ordenador). De repente, se vieron las imágenes de una de las torres. Todos estábamos asustados y confusos. Cuando el segundo avión se estrelló, y quedó claro que había sido un atentado, me acordé automáticamente de Bin Laden. No recordaba su nombre con exactitud, pero un par de meses antes, la revista "el semanal", le había dedicado un espeluznante reportaje, en el que lo denominaban el "enemigo número uno" de los Estados Unidos.

El hundimiento del “Prestige”: Fue por internet, en la página de eresmas.com donde los usuarios intercambiábamos las impresiones. Los gallegos, nos informaban puntualmente de sus desgracias, y con frecuencia desmentían las noticias que daban por la tele. Hubo momentos en los que se quejaban de que no dejaban limpiar a los voluntarios. Uno de los hombres informantes, dijo que su cuñado, había sufrido un infarto al limpiar. Pero que seguramente le dio, al ver su amada tierra ensuciada por el petróleo. Ojalá esté bien. Conocí a uno de los muchos voluntarios, que fueron. Este junto a su pareja, viajaron a Galicia a limpiar. Hablaban de ello con la misma alegría de aquel que viene de una fiesta. Dijeron haber hecho muchos amigos, y conocido a mucha gente.

La guerra de Irak: (hijo Bush). Recuerdo que ya tenía internet en mi habitación (antes, solo podía en el cuarto de mi padre), y desde allí, sobre todo en la web de eresmas.com, nos dedicábamos a poner verde a los yanquis. Incluso tuve una ligera discusión con una chavala, que al parecer era americana, y hablaba español, y que se reía de mí, cuando le hablaba en inglés, por no usar bien los verbos.

11 marzo. Estaba en la droguería. De repente, escuché una breve noticia en la radio de que habían puesto una bomba en un tren, y que se desconocía el número de víctimas. Al rato, nadie comentó esa noticia. En la radio estaba el Federico Jiménez Losantos, montando sus numeritos como siempre. Entonces, me pregunté si había oído bien, ya que nadie parecía alterado por la noticia, y una bomba en un tren, era algo muy serio como para ignorarlo.

Mi madre vino de hacer gimnasia, y me lo contó también. Un rato después, la radio empezó a tomarse la noticia en serio. Por la tarde, ví la tele, tan espectacular como siempre, con éste tipo de noticias. Luego, puse internet, y me metí en la web de meristation.com. Desde hacía varios meses, no dejaban hablar de políticas. En esa web entran muchos menores, y los padres se quejaban. Sin embargo, al ser ese un día especial, lo permitieron.

Fue tremendo. Los internautas prguntaban unos por otros. Uno conocido, comentó que había perdido a dos amigos. De inmediato, todos se solidarizaron con él. Bueno, casi todos. Uno que decía ser vasco, justificó esas muertes por la testarudez del gobierno al negarse a negociar con eta. El chaval se puso hecho una fiera y comenzó a insultarlo. Añadió que no se podía contener, y que si los moderadores, lo expulsaban, lo comprendería.

Los moderadores, tenían mucho sentido común, y finalmente, expulsaron al pro-etarra, ese.

Se vieron mensajes vergonzosos, que daba repugnancia leerlos, y que jamás pensé que iba a leer. Uno decía: "Por favor, que haya sido eta, que los moros son muy brutos, y no quiero morir". Fue borrado de inmediato. Hubo discusiones, se cerraban y hilos, y mensajes. Los moderadores, estuvieron realmente ocupados. Pero ese día, actuaron con gran sabiduría.

Ojalá nunca ocurra nada más, y éste artículo que he escrito, no sea modificado para ponerlo.

****¡Atencion, atención! Prestad atención****

****¡Atencion, atención! Prestad atención****

****¡Atención a los relatos!****

He decidido poner los relatos de historias y leyendas, de otra forma. Se accederá a ellos, pulsando en el acceso directo, y en el recuadro de imagen y presentación, pondré una breve descripción del relato que podréis leer. Iré poco a poco. Esto lo voy a hacer así, para que podáis leerlos con mayor comodidad, y si fuera posible, crearé una página web con accesos a ellos. Creo que a todos nos aburre ver una web interminable. Y muchas veces, antes de llegar hasta el final de la página, perdemos la paciencia y nos vamos. En cambio, si lo pongo presentado como una especie de catálogo, creo que quedará mejor. No se os olvide instalar un editor de texto como el word, o parecido, de lo contrario, tendréis que descargar los relatos, y leerlos en el escritorio de vuestro pc.