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La casa de las chapuzas

Anecdotas

Anecdotas Autor: Tio Antonio

Un sueño muy real

¿Alguien cree en los sueños? Todo depende. Hace muchos años, allá por septiembre de 1.982, yo estaba haciendo la mili, y recuerdo que soñé con una orca, moviéndose en el agua. Por aquella época, yo era muy aficionado a leer cosas sobre la parapsicología, por lo que me pilló a mano, un librito sobre la interpretación de los sueños. No encontré la palabra "orca", pero sí la palabra ballena, y como todos sabemos, una orca es una ballena pequeña, aunque más agresiva que sus hermanas mayores.

Decía lo siguiente: "Soñar con una ballena, es símbolo de prosperidad y fortuna".

Al día siguiente me fuí al cuartel, y el subteniente me llamó:

"Llama a tus compañeros, y diles que hoy es día de pago, y que vengan a cobrar". Nos pagaron una cantidad, que si mal no recuerdo, eran 550 ptas.

Ahora entiendo el sueño.....¿Cuando soñaré con manadas enormes de ballenas grandes?
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Las latosas latas

Tenía yo 16 años, aproximadamente cuando me sucedió. Mi padre, me mandó a traer a la droguería, una caja de latas de pintura, de un local, donde almacenábamos las cosas.

Por suerte, no estaba muy lejos; tal vez 200 metros, pero eso no me evitó un incómodo trayecto. Las latas pesaban mucho, y con 16 años, yo era delgado, y con poca fuerza. En eso, que por la acera de enfrente, pasa Antolín, un viejo conocido, muy guasón. Justo en ese momento, pasa al lado mío, una pareja. Ambos, iban muy callados.

Como ví que Antolín, me miraba divertido, me hice el sueco, bastante tenía con soportar el peso de la caja, como para aguantarle la guasa. Yo era así de serio a esa edad.

Entonces, Antolín, habló:

-¡Anda, no disimules que se te nota! ¡No puedes con ella!

Yo seguía empeñado en hacerme el sueco, y cuando Antolín, se alejó un poco, escuché a la chavala decirle a su novio:

-¿Pero has oido lo que te ha dicho? ¿Te vas a quedar callado?

Entonces, su apurado novio, le contestó:

-Eh...no me lo ha dicho a mí. Se lo ha dicho a éste, dijo señalándome.
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Vacaciones en los cursillos

Esta anécdota, me la contaron, y fue más o menos así:

En Cádiz, durante los carnavales, el primer viernes, se suelen dar vacaciones en muchos centros de estudios, pero no en todos. Oficialmente, no es día vacacional. El caso, es que en uno de ellos, en una reunión, se acordó dar vacaciones al día siguiente, viernes. Sin embargo, lo decidieron un poco tarde, y hubo una clase que no se enteró; eran los de planificación familiar. Así que, antes de irse, le pidieron al portero del centro, que tuviera la amabilidad de llamar a los alumnos, e informarles del cambio, para ahorrarles la molestia de venir en vano.

Al llamar a una de las alumnas, ocurrió más o menos, el siguiente diálogo:

-Buenas tardes, llamo desde el centro de estudios ¿Se puede poner Lolita Perez? (nombre ficticio)
-No está, ha salido a dar una vuelta. Soy su madre.
-Bueno no importa ¿Le puede decir que mañana viernes se ha acordado no dar clases por ser carnavales?
-De acuerdo, le diré que mañana no tiene que ir a inglés.
-Perdón, señora. No es inglés, sino planificación familiar.
-¿Ha dicho planificación familiar?
-Sí, eso es.
-¡Ah ya! ¡Así que la guarra de mi hija está estudiando planificación familiar!....¡Y me dijo que estaba en inglés! ¡Esa lo que quiere es hartarse con el novio! ¡Ya verá cuando venga la que le voy a liar!
-Esto...glup, señora...yo....
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Una extraña dolencia

Esta, también me la contaron.

Un hombre, llevó a su esposa al médico. Le dolía la entrepierna. El pobre marido, creyó que era algo grave. El médico la examinó, y él se quedó fuera. Al cabo de un rato, salió y le dijo:

-No se preocupe, hombre. No era nada grave. Un preservativo, que se le había quedado atascado. Ya se lo he sacado. está descansando.

Entonces, el marido, se levantó hecho una fiera, y empezo a golpear a su esposa, aún tumbada.

-¿Se ha vuelto loco? ¡Deténgase! Le dijo el doctor.
-¡No es eso! ¡Lo que ocurre, es que yo no uso preservativos! ¡No me gustan!
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¿Física o educación física?

Fue en el curso 1.983 - 1.984. Yo acababa de licenciarme de la mili. Estaba en formación profesional; automoción. Una de las clases que teníamos que dar, era educación física, pero no encontrábamos una hora para darla. El profesor estaba muy ocupado, ya que daba otras asignaturas. Por fin, acordamos de que los viernes, nos levantaríamos más temprano para asistir. En vez de a las 9 como todos los días, iríamos a las 8 de la mañana. Eramos los primeros en entrar.

Con el tiempo, el profesor, se fue dejando ir, y mientras él, se iba a otra parte, a corregir sus exámenes, o preparar otra actividad, se desentendía de nosotros. Le dió las llaves de los vestuarios al delegado de curso, el cual, se las entregaría al portero al terminar, y nos quedamos jugando al fútbol. Después de eso, teníamos la clase de física, que a la mayoría, nos sonaba a chino.

Entonces, hicimos un descubrimiento. De 9 a 10, estaba el patio libre. Así que como física era un rollo, muchos compañeros, se tomaron la libertad, de enlazar el fútbol con la clase de física. O dicho con mayor claridad; se quedaban jugando al fútbol de 8 a 10.

Cada profesor, iba a lo suyo, y al verlos jugar, pensarían que teníamos educación física a esa hora. Sin embargo, el profe de física, no tardó en darse cuenta de que algo raro sucedía ¿Cómo es que de una clase de cerca de 40 personas, tan solo acudan 15 los viernes? Su cara de mosqueo, evidenciaba su extrañeza, pero no dijo nada.

Lo peor de todo, es que los "futbolistas" (o futbol-listos) nos quitaban las ganas de ir a clase, y quedarnos con ellos, a los alumnos honrados. Nos convencían de que física era un rollo, y que de todas formas íbamos a suspender.

Un día, metieron la pata por su poca vista. Escuchamos un fuerte:

"¡Gooooool!"

El profesor de física, al oirlo, se asomó. Nosotros, nos miramos asustados. No dijo nada, pero su cara mostraba que había encontrado a las "ovejas perdidas". Incluso tuvo un ligero mosqueo, cuando uno de nosotros, le preguntó una duda. Pese a todo, no dijo ni pío.

Un día llegó el examen final, que fue un viernes. Evidentemente, no iban a ser tan tontos de jugar al fútbol ese día. Al ver a tanta gente, hizo un comentario irónico, con frialdad inglesa:

-Anda, que de gente hay hoy.

Estábamos todos muy calladitos. No se escuchaba ni una mosca.
Uno de los "futbolistas", levantó la mano. Tenía una duda. Cuando se la dijo, el profesor la resolvió con su estilo inglés:

-Eso se explicó en su día....Por cierto, chaval; tú juegas muy bien al
fútbol.

Si antes, la clase estaba muy callada, en esos momentos, lo estuvo más aún. Parecía un cementerio.
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Antes de la jura, nos la juró el tiempo.

El día 3 de julio de 1.982, día anterior a mi jura de bandera, hicieron una selección para escoger a los que tenían que hacer servicios. Escogieron preferentemente a los que no desfilaban bien. Entre ellos, yo. Al vernos con la cara tan seria, el teniente nos preguntó que qué pasaba, y que no debíamos sentir ninguna vergüenza por no desfilar bien.

¿Se creía que éramos tontos o qué? Demasiado bien sabíamos que la mayoría, nos íbamos a pasar todo el día en las cocinas. Y ahí no se paraba. Siempre había que hacer algo. Al final acabábamos oliendo mal, y cansados.

Ese día fue el peor de mi estancia en el cuartel de instrucción de Cerro Muriano (Córdoba). Al poco de entrar en cocina, empezó a llover, era un chaparrón tremendo. Cayeron rayos, y mientras comíamos, se oyó un fuerte trueno. De inmediato se fue la luz. Y así estuvimos todo el día. Los electricistas no veían la forma de arreglar la avería. El clima se había puesto en contra nuestra.

En el interior de la cocina, estuve ayudando a un chaval destinado allí, al parecer de Córdoba, a llevar cacerolas. En eso entran 2 sargentos de cocina, y en tono amistoso le dicen:

-¿Qué? ¿Cómo llevas la mili? ¿Te agobian los veteranos?
-No, los veteranos no. Lo que me agobia es estar todo el día en la dichosa cocina.
-Bueno, hombre. Con el tiempo te acostumbrarás. Y ya sabes, si tienes problemas con los compañeros, nos lo dices.

Entonces, llega la hora de la cena. Sigue lloviendo, y aún no ha llegado la luz. Otras veces solía cenar poca gente, pero mira por donde, ese día todos quieren cenar. Escasea el pan, tenemos que ir varios compañeros y yo al otro comedor. Vamos corriendo para mojarnos lo menos posible, pero al parecer no somos lo suficientemente rápidos, además, hay que aligerar, antes de que falte el pan. Nos acompaña uno de esos sargentos "amistosos", pero con nostros no lo es tanto.

-A ver, señores, vosotros sois más jóvenes que yo, y os estoy adelantando. El que no me adelante, lo arresto.

Dicho y hecho; aceleramos, y dejamos al sargento el último. Entramos en el otro comedor, y cargamos con un enorme saco de pan. Lo transportamos, igual que si fuera un cochino, cada uno por un lado. Seguimos corriendo, con cuidado de no tropezar y caernos.

Al poco tiempo se hace de noche. Sigue sin haber luz, y llueve. Quedan muchas bandejas por fregar (en Cerro Muriano, comíamos en bandejas con compartimentos, en vez de platos). Nos queremos ir, además, no podemos fregarlas por falta de visibilidad. Decimos, que esas, las frieguen los del día siguiente.

Los encargados de cocina no están muy contentos.

-Eso no puede ser, hay que fregarlas hoy. Mañana vendrán muchas familias al comedor.
-¿Ah sí? Pués no sé como vamos a fregar sin luz.

El encargado de cocina, se pone a dar vueltas, piensa, piensa y piensa. Al rato parece haber encontrado la solución, aunque a nosotros no se nos ocurre qué pueda ser. Entonces nos llama, y nos pide que quitemos las sillas de los alrededores, y dejemos la puerta libre.

Así lo hacemos, luego sale. Nos encogemos de hombros, y esperamos. Al rato, a lo lejos, nos vemos a tres vehículos jeep "Willys", de los que usaron los yanquis en la 2ª guerra mundial. No me lo puedo creer, ya me imagino lo que pretende, y rezo para que no puedan subir los escaloncitos de la cocina, o no puedan entrar por el hueco de la puerta. Los suben sin dificultad, y caben a lo justito. Con los faros nos alumbran. Ya tenemos luz. Ha llegado la hora de fregar. Cuando terminamos, son las 3 de la madrugada. Ya llueve menos. Los veteranos son optimistas, y dicen que la lluvia ha refrescado el ambiente, y que habrá menos gente desmayada en la jura.

Al acabar la jura, estamos todos contentos, y nos vemos en la cocina a los veteranos ¡Con razón tenían tanto empeño en que fregáramos el día anterior! Les habíamos quitado trabajo de encima.
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La mujer llorona

Este me lo contaron.

Erase una vez una escuela de idiomas, y los alumnos se pusieron de acuerdo con unos ingleses para intercambiarse. El español se iba a "England", y el ingles se venía a "Spain". En éste caso fue una española, a casa de un matrimonio joven. Estos, vivían en un pueblecito inglés muy bonito. Fueron muy amables con ella. Entonces, a ésta le llamó la atención una cosa.

-¿No hay discotecas en el pueblo?

A lo que le dijeron, que de noche la gente del pueblo no salía.

-Ya, claro, supongo que aquí a la gente le gusta recogerse temprano.
-No es eso, añadieron. Es que por las noches sale "Banshee"

La española extrañada, preguntó:

-¿Quién es Banshee?
-Es un espíritu femenino. Se aparece como una mujer muy alta, vestida de blanco, y cuando alguien se va a morir, se echa a llorar. Su llanto parece el maullido de un gato.
-¡Ja,ja,ja! Hay que ver como es la gente ¡Mira que creer en esas cosas!

Los ingleses, se pusieron un poco serios.

-No es broma ¿Eh? Dijo uno de ellos. Aún te diré más. La noche que se puso enferma mi madre, Banshee se puso a llorar al lado de la ventana. Al día siguiente murió mi madre.
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Error de e-mail

Hace un par de años, recibí un e-mail de una chavala de Córdoba, en el que me decía que quería conocerme. Yo le contesté, y le dije que me enviara el próximo mensaje a otra cuenta que tengo de hotmail, que usaba poco, y creía más a salvo de virus. Al día siguiente, fuí al otro, y me dijo que hotmail se le bloqueaba, pero que tras muchos esfuerzos me había mandado un mensaje, así que me metí en hotmail, y...¡Oh, sorpresa! Tenía un e-mail, pero de la dirección www.zorritas.com, que como su nombre indica, es una web de pornografía. En ella, salía una chica muy sexy, enseñando su pechonalidad, y reprochándome que hubiera sido ella la que me hubiera mandado el mensaje a mí, y no yo a ella.

Entonces, me creí que la cordobesa y la chica de zorritas.com, eran la misma persona, y la verdad, me sentó como un tiro. Me choca bastante que se use la amistad de esa manera. Por lo tanto, le mandé un e-mail, muy poco diplomático, aunque sin insultar.

Ella se sorprendió de mi respuesta, pero estuvo a la altura de las circunstancias....o más. Si yo no la insulté a ella, no puede decirse lo mismo de ella a mí.

El caso es que por culpa de esa inoportuna "tarjeta de presentación" de la zorrita, perdí una amiga de la manera más tonta. Ver para creer.
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¡Ojo con las pichas!

Todos los gaditanos, sabemos lo que son las pichas. Es ni más ni menos, que aquella parte del cuerpo que hace de vecino de abajo del ombligo (Está claro ¿Verdad? ;) )

Sin embargo, cuando hice la mili, muchos de fuera, no lo sabían. Evidentemente, nos oían a los gaditanos decir:

"¿Qué pasa picha?"

Pero no sabían lo que estaban oyendo. Para unos, decir esa frase, significaba, o bien ¿Qué pasa paisano? o ¿Qué pasa amigo?

Un día, uno de Barcelona me lo preguntó. Cuando se lo dije, exclamó:

-¡Ya, claro! Ayer me presentaron una chavala muy mona. Cuando cogimos confianza, le dije:

"¡Qué picha más guapa eres!" Creyendo que le decía un cumplido. Me puso una cara....
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Los dos rivales

En la radio escuché una vez, la siguiente historia:

Eran dos conocidos empresarios, competidores, (creo que yanquis) que se odiaban a muerte. Cada vez que podían, utilizaban los medios de comunicación para insultarse. Un día tuvieron la mala suerte de coincidir en un bar, y allí mismo, se agredieron.

Al cabo del tiempo, falleció uno de ellos, creo que por enfermedad. Durante el funeral, un periodista vió a su rival, en un rincón, contemplando el entierro. Viendo en ello, un gesto de buena voluntad y reconciliación con su difunto competidor, se le acercó, y le dijo:

-¿Qué? Al final no era tan mala persona como parecía ¿Verdad?

A lo que el empresario, le contestó.

-No, no estoy aquí por eso, sino para asegurarme de que está bien muerto y enterrado.
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Víctima y verdugo

Hace varios años, escuché en un documental en la tele, que hablaba sobre los verdugos y víctimas de los regímenes. Una víctima de la dictadura argentina, comentó que pasados unos años de su liberación, se encontró por la calle con uno de sus verdugos.

Al verse, se quedaron mirándose, el uno al otro, e igual que dos compañeros de colegio que anteriormente se llevaban mal, pero que con el tiempo se han perdonado, ellos se dijeron al unísono:

-"¡Eh! ¿Cómo te va la vida?"

A lo que la víctima contestó:

-"Me ha salido un trabajito. No me puedo quejar ¿Y tú?"
-Mal, muy mal. Vivo de la caridad.

Su ex-víctima sonrió con cinismo, y le contestó:

-"A ver si no es lo que yo te dije una y otra vez: Tus jefes van a lo suyo, y se olvidarán de tí".

Su enfadado verdugo, le contestó:

-"¡Adios idiota"!"

Y su ex-victima se despidió de forma parecida.
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Llegar tarde a la guardia

Recuerdo que fue un día de guardia normal, salvo en una cosa. A la hora del relevo, la guardia entrante contaba con uno menos. Era un voluntario de Cádiz, como yo. Al ser domingo, estaba en su casa. El oficial de guardia, hablaba abiertamente de arrestarlo cuando llegara.

En ese momento, llega una madre muy sofocada, llorando, casi histérica. Era la madre del chaval que debía venir. Se culpaba así misma de ser la responsable de la ausencia de su hijo, ya que no había tenido tiempo de haberle lavado la ropa. El oficial de guardia la tranquilizó:

-No se preocupe usted, lo comprendo. Entonces nos miró y dijo: ¡A ver, uno de vosotros que le deje su uniforme al hijo de ésta señora! Uno de ellos, se ofreció, y subió a dejárselo. La madre le dió un millón de gracias. Cuando se fué; el teniente nos dijo:

-¡Uf! Qué mujer. Qué pesada. Menos mal que ya se ha ido.

Al rato, llegó su hijo. Nadie le dijo nada, ni fue arrestado, y se incorporó a la guardia normalmente. Todos estábamos convencidos, de que si no hubiera venido la madre, a ese chaval lo habrían arrestado, aunque hubiera dado los mismos argumentos que ella. Lo que no haga una madre por su hijo.....
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Un número desafortunado
Todo empezó poco antes de Navidad. Yo estaba en 6º curso. Un primo mío, estaba en la misma clase. El profe de lengua nos había mandado "trabajito" para no aburrirnos. Seríamos reporteros, y cada uno de nosotros, haría una revista, siguiendo nuestro estilo propio. Dicha revista, la entregaríamos al empezar las clases.

A la salida, mi primo se empezó a calentar la cabeza. No sabía qué título pondría a su revista.

"Tiene que ser original, impactante...no sé."

Entonces dije yo:

"¡Claro! "Revista sorpresa" sería un buen nombre.

No dijo nada. Nos despedimos, y ya no nos vimos más hasta finalizar las vacaciones. Evidentemente, ese fue el título que le puse a mi revista.

Llegó el profe de lengua, y empezó a recoger los trabajos, por orden. Yo era el 29, y mi primo el 30.

Entonces, escucho que dice:

-¡Eh! Los dos primitos ¡Venid! Habéis copiado el uno del otro ¿Verdad? Habéis llamado igual a vuestras revistas.

No me pude callar.

-"¡Ese título se me ocurrió a mí".
-"Sí, pero yo te lo sugerí. Es tan mío como tuyo".

Viendo el profesor, que nos faltaba poco para mordernos, dijo:

-"Venga, dejadlo ya. No tiene importancia".

Dese ese día aborrecí el 30, que era el nº de mi primo en la clase.

Han pasado los años. Mi primo está superperdonado. Faltaría más, pero aún aborrezco ese número.
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Generoso se murió

Cuentan los viejos de mi antiguo barrio, que hubo un dependiente, creo que de una sastrería, que se llamaba Generoso. De generoso no tenía nada, pero eso no evitaba que los vendedores se aprovecharan de ese nombre tan peculiar, para reivindicar sus pocas ganas de regalar nada a la gente, en esos tiempos de la postguerra.

Así que cuando cuando algun cliente, pedía rebaja a algún vendedor, éste solía decir:

"No puedo rebajar, yo no soy Generoso".

También lo empleaban los clientes, cuando el vendedor, les hacía rebajas, diciendo "Gracias generoso".

Y cuando se murió, simplemente decían algo así como:

"¿Rebajas? No puede ser, Generoso se murio.

En fin, que su nombre fue usado como una forma educada de decir "no me tomes por primo". Ahora parece que no se usa, ya que los jóvenes no conocieron a Generoso.
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¡Cuidado con tipos como éste!

Hace un par de años, me dirigía a echar una solicitud para la bolsa de trabajo. Era el último día. En la puerta de la entrada, me ví a un hombre, elegante, como de unos 50 años. Al verlo le pregunté:

-Perdone ¿Es aquí lo de la bolsa de trabajo?
-Sí, dos pisos más arriba, pero oiga; ya no quedan solicitudes.

Me quedé de piedra, pero pese a ello decidí subir ¿Quién sabe? A lo mejor, ya habían mandado más. Viendo, que subía, ese hombre subió delante mía, e insistió:

-Oiga, que le digo que ya no quedan, va usted a subir para nada.
-Es igual, yo subo por si acaso.

Entonces, el hombre ese, aceleró un poquito. Había mucha gente tomando nota de los tablones. El hombre, cogió un papel de la mesa, y se fue ligero.

Esa forma de actuar me hizo desconfiar, me acerqué donde ese tipo había cogido un papel, y pregunté a la chavala que estaba detrás del mostrador.

-¿Son éstas los solicitudes?
-Sí, dijo ella.

Menuda maldad, tenía el tío ese. Vamos, que no es que fuera a conseguir mucho por uno que no echara la solicitud. Pero si no hubiera sido lo suficientemente rápido, se lo habría echado en cara, y le hubiera puesto rojo de vergüenza delante de todo el mundo.
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Restando méritos

Una vez, iba yo montado en mi bici roja, que parece de carrera, pero no lo es. Oigo detrás mío a un niñato, pedaleando alocadamente, sin duda para adelantarme. Aceleré, pero como yo nunca he sido un buen atleta, noté que me iba a adelantar. Así que cuando fuí consciente de que era inevitable, reducí la marcha. El chaval, me adelantó. Entonces, paré, y me puse a mirar las ruedas como si se me hubiera pinchado alguna. Un poco más lejos, estaba el otro ciclista, que pedaleaba con entusiasmo, pensando seguramente que había adelantado a una bici de carreras. Entonces miró atrás, a ver la distancia entre él y yo. Al verme parado, mirando las ruedas, le ví apretar los dientes de rabia. Adelantar a alguien con las ruedas pinchadas, no es ningún mérito. Un consejo: Si no puedes vencer al enemigo, róbale sus medallas. XD XD
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Tú limpias y yo ensucio

Mi cuñado tenía un cachorro de perro pastor alemán muy travieso, un día se puso a limpiar la casa. Para que no le diera la lata, lo metió en el coche. Cuando terminó de limpiar, se encontró con una desagradable sorpresa; el simpático perrito se había comido la documentación del coche.

Tuvo que llamar urgentemente al trabajo para pedir permiso, e ir a tráfico a sacar unos papeles nuevos. La anécdota dió mucho que reir a sus compañeros.
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Cosas de la reputación

Tenía unos 14 ó 15 años. En la clase de música, teníamos que hacer un trabajo del compositor elegido por cada uno. El profesor, sacaba a uno o dos, cada vez que nos daba clase, para leer los trabajos a los demás.

Un día, se fijó en el apellido de uno de mis compañeros.

-Oiga ¿Es usted pariente de aquel famoso que lleva su mismo apellido?

Mi compañero le dijo:

-Sí, era mi abuelo.

El profesor, con cierto entusiasmo, le mandó a leer la biografía del compositor (creo que de Beethoven). Sin embargo, el trabajo no le pareció nada del otro mundo, y al terminar, lo mandó a sentarse, y le dijo:

-Desde luego, que para ser usted nieto, de quién es; me ha decepcionado. Esperaba más de usted.

Yo que estaba en primera fila, pude ver como le puso una nota muy baja (le suspendió). Pero de inmediato, la tachó, y lo aprobó. Seguramente, consideró que era injusto suspenderlo, solo porque no había estado a la altura de su abuelo. Después de todo, para un alumno normal, y olvidándose de las comparaciones, había estado bien.

Mi compañero venció.....pero no convenció ;)
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¿Pelea en el pub?

Una vez, entré en un pub, en el que llevaba tiempo sin entrar. Una vez dentro, noté un tumulto cerca de la pequeña pista de baile. “Una pelea”, pensé. Así que me retiré hacia atrás. Curiosamente, no se veía el típico movimiento cuando un grupo separa a un peleón del otro.
Pasó un rato, y ví que la pelea no acababa. Entonces la gente se fue retirando, y me fijé en una chavala que iba delante de otra, abriéndole paso.
No era una pelea ¡Era un “streap-tease”! Y el tumulto, eran los buitres que se acercaron para no perder detalle ¡Y yo me quedé atrás!
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El cotilla del barrio

¿En qué barrio no hay un entrometido, que te controla, hasta la ropa que te pones? Un día de primavera de 1.994 fui a la discoteca, y me gustaba llevar el walkman para ir escuchando música por el camino. Como tenía un cuartito para guardar las herramientas, en el edificio “Princi-Cádiz”. Abrí, y dejé el walkman allí, tal y como hacía cuando iba. A la salida, iba acompañado de mi amigo Félix, y me dirigí a dicho cuarto, a recoger el walkman. En eso, que sale un coche de allí. Eso me facilitaría el trabajo de entrar, ya que la puerta estaba siempre atascada, y costaba trabajo abrir.
Sin embargo, el conductor, salió, y me dijo, ante la mirada atónita de su mujer:
-¡Eh! ¡Usted no entra!
Era alto y fuerte, con una edad aproximada de 50 años. Yo le pregunté qué era lo que pasaba.
-Si quiere entrar, use la llave.
-Pero bueno. Usted no es el portero, y no tiene que decirme si entro o no.
-No, no soy el portero pero usted no entra. Y quítese de delante del coche, no sea que le pase algo.
Visto lo visto, no tuve más remedio que coger las llaves y entrar. Ante lo cual, el hombre se quedó asombrado, y le dijo a mi amigo:
-Eh...¿Pero vive aquí?
-No, pero tiene un trastero, donde guarda sus cosas.
-Yo...lo he hecho por su bien. Yo creí que se quería colar.
-Es que las cosas hay que saber decirlas.

De inmediato, salí. En ese momento, el coche arrancó y se fue. Parece que pedir disculpas, no era lo suyo.
Un año después aproximadamente; y ésta vez en el edificio Alfa, muy cerca del edificio Princi Cádiz; un albañil, le había cambiado la puerta a un trastero de mi padre, que tiene junto a los garajes. Pero había dejado el suelo sucio. Así que cogí una escoba, y me puse a barrer. En eso, que llega un vecino con fama de ser muy curioso y entrometido. Ve a mi padre, y le dice:

-Ya ha puesto puertas nuevas ¿Verdad? ¡A ver qué inquilino nos mete ésta vez!

El anterior inquilino, había dejado a su perro, en el interior del trastero, y en su intento por salir, había deteriorado la puerta, y se había puesto a ladrar y aullar. Ante las protestas de los vecinos, se vió obligado a dejar el alquiler. Nosotros nos somos adivinos, y no podemos saber la clase de persona que son los inquilinos ¡Qué más qusiéramos nosotros que llevarnos bien con todo el mundo! Pero la vida es así. Eso era algo que al parecer, no era capaz de entender ese señor, del que tanto había oído hablar, pero nunca le había visto la cara...o eso creí yo. Ya que el muy curioso, para terminar de rematar su curiosidad, se acercó, y me vió agachado, recogiendo el cemento seco. Entonces, se calló la boca. Al mirar hacia arriba, y verle la cara a él ¡Oh, sorpresa!

Estaba casi seguro de que ese hombre, era aquel “simpático” que no quería dejarme entrar en Princi-Cádiz. Las tenues luces, no me dejaron verle bien la cara, pero estoy convencido de que era el mismo.
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1 comentario

Kika -

Hola, en realidad las orcas no son ballenas, sino delfines. Pero igual qué bueno que para los efectos del sueño hicieron las veces de ballena.
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